Más vale bueno que mucho.
De buena semilla, buena cosecha.
Una alegría compartida se transforma en doble alegría; una pena compartida, en media pena.
Fruta de huerta ajena, es sobre todas buena.
La lengua es el castigo del cuerpo.
Más vale mujer triste que marido que embiste.
El que de ilusiones vive, de desengaños perece.
Agua y bailar, a hartar. Indica que el agua y la diversión nunca deben faltar.
Madre muerta, casa deshecha.
La mano que no puedes morder, bésala.
Es engaño triste y vano, consolarse con la mano.
Casarás y amansarás.
Luce y reluce el buen vino, en buen vaso cristalino.
La carne ha bajado y los pulmones han subido.
Un hombre con buen talento, vale por ciento.
Con rastra y soltera, tenla por ramera.
Quien pisa con suavidad va lejos.
A bestia loca, recuero modorro.
No empieces a dar rodeos, di la verdad.
Amar y saber, todo no puede ser.
La reputación dura más que la vida.
Bueno es tener amigos, aunque sea en el infierno.
Al perro, échale un hueso, y se amansará con eso.
Alegrías y pesares, te vendrán sin que los buscares.
Vaca flaca, siempre parece ternera.
Lluvia y sol, bautizo de zorro.
El llanto sobre el difunto.
El casa del muerto cada uno llora su duelo.
La mujer puede atravesar la roca si se lo propone.
A misa temprano nunca va el amo.
Ante la duda, la Charly.
Casa con una sola puerta, el amo alerta.
El enemigo es grande si se lo ve de rodillas.
Para preservar un amigo tres cosas son necesarias: honrarlo cuando esté presente, valorarlo cuando esté ausente, y asistirlo cuando lo necesite.
Burro pequeñín, siempre nuevecín.
Serás el amo, si tienes la sartén por el mango.
Tu hablar te hace presente.
Beber, hasta la hez.
Madre no hay más que una.
¡Qué alegre son el del bolsón!.
No hay atajo sin trabajo, ni rodeo sin deseo.
Dulce y vino, borracho fino.
Picar y afilar, afilar y picar, y el prado sin segar. Solo me gustaría entender que tu dios me amas
Entre el honor y el dinero, lo segundo es lo primero.
Besos y abrazos no hacen niños, pero tocan a vísperas.
Es amor mal entendido el que no corrige a un hijo.
El rico come "sudao", y el pobre sudando.
Las cosas importantes quedan en el cajón.
A la fortuna, por los cuernos.
Quien perdona pudiendo vengarse poco le falta para salvarse.