Refrán de palo, refrán de fuego.
La alegría da resplandor a la piel de la cara
Cada oveja con su pareja.
De jugador a cornudo, el canto de un duro.
Mas vale tierra en cuerpo que cuerpo en tierra.
De una espina, nace una rosa.
Mujer pecosa, mujer candela.
El amor y los celos son compañeros.
Amores, dolores y dineros, no pueden estar secretos.
El ojo quiere su parte
Haz todo lo que puedas, lo demás déjaselo al destino.
Chicharra que canta, calor adelanta.
Vivir es morir lentamente.
Amor es demencia, y su médico, la ausencia.
El ojo de un amigo es un buen espejo.
Bien está lo que bien acaba.
Conquista el amor solo aquel que huye
Lo que deprisa se hace, despacio se llora.
Boca que bosteza, estómago que hambrea.
La mujer buena, inapreciable prenda.
Febrero, cebadero.
El rayo y la maldición dejan sana la ropa y queman el corazón.
Un alma sola, ni canta ni llora.
Donde tiene el tesoro el avariento, tiene el entendimiento.
Si has perdido algo hazte a la idea de que se lo has dado a un pobre
Ojos que bien se quieren, desde lejos se saludan.
Pensando en pajarito preña'o
Más ven cuatro ojos que dos.
Mujer con bozo, beso Sabroso.
Amar a todos, temer a Dios tan solo.
Hermosura en puta y fuerza en el badajo.
Una casa sin amor es como una chimenea sin fuego, una casa sin la voz de un niño es como un jardín sin flores, la boca de la mujer amada sin la sonrisa es como una lámpara sin luz
A ojo de buen cubero.
El buey pace donde yace.
El mundo es una rosa, huélela y pásala a tu amigo
El amor no se mendiga, se merece.
Voz del pueblo, voz de Dios.
El zorro que come gallinas cuando ve el gallinero suspira.
cuando menos lo merezca, ya que es cuando más lo necesito.
El amor presencia quiere, y sin ella, pronto muere.
Las arrugas son la tumba del amor
Amor que no se atreve, desprécianlo las mujeres.
Hombre que anda con lobos, aprende a aullar.
Maderos hay que doran, maderos hay que queman.
El amor es el premio del amor
En Marzo los almendros en flor y los mozos en amor.
Dar del pan y del palo, para hacer buen hijo del malo.
Amor con casada, solo de pasada.
A la virtud, menester hace espaldas.
A quien da y perdona, nácele una corona.