Una pena quita a otra pena.
El consejo del padre capuchino: con todo lo que comas, vino.
Al que le van a dar le guardan y si esta frio se lo calientan
En la casa del cura siempre hay hartura.
Variante: En caso de duda, que sea yo la viuda.
Los hombres dan a los amigos la alegría, y a sus mujeres, la murria
Padecer cochura por hermosura.
Dios nos coja confesados.
A suerte mala, paciencia y buena cara.
La felicidad consiste en compartir el propio placer con otra persona
Entre suegra y cuñado, sale el nieto abogado.
Nada abriga mejor que el calor de una sonrisa.
Todos obedecen con gusto cuando el que manda es justo.
Remo corto, barca pequeña.
Paciencia ofendida sale de madre enseguida.
Al caramelo y a los asuntos, darles su punto.
Mientras novia, reina; cuando mujer, sierva.
Al pan, pan. Al vino, vino.
Que convenga, que no convenga, Dios quiere que todos tengan.
Más quiero cardos en paz, que no salsa de agraz.
La mujer casta esta siempre acompañada.
Que la esperanza no te lleve jamás a despreciar lo que tienes.
Para quien es mi hija, basta mi yerno.
El venido es preferido, que el ausentado pronto es olvidado.
Más vale callar que con borrico hablar.
Dijo el jamón al vino: aquí te espero, buen amigo.
Bendita la casa que a viejos sabe.
De buena madre buen hijo, y de buena pipa buen vino.
Oficio, bueno o malo, da de comer al amo.
Lo que el malvado teme, eso le ocurre; lo que el justo desea, eso recibe.
A cada uno le parece pesada su propia cruz.
La alegría todo mal espanta
La esperanza es el pan de los pobres.
Contra los males de amor, cucharadas del olvido, con fomentos de otro amor; pero.
De buen caldo, buenas sopas.
Hermosura y castidad, pocas veces juntas van.
Un ten con ten para todo está bien.
Mejor es el pan cuando el corazón está dichoso, que riquezas con pesadumbre.
Con buenos modos se consigue todo
Fondo salido, novio perdido ó solicito marido.
La felicidad de una casa tranquila se valora cuando la paz deja de existir
En casa de tu enemigo, la mujer ten por amigo.
Cuando dos corazones están de acuerdo incluso un pajar es un lecho de alegrías
Dos compadres con una botella, dan la mejor sentencia.
Tranquilidad viene de tranca.
El piadoso cielo socorre en las mayores necesidades.
El dueño de la casa es el criado del huésped.
Más vale un "por si acaso" que un "¡válgame Dios!".
El buen vino, de sí propio es padrino.
El vino, de la verdad es amigo.