Detrás de la mala suerte viene la buena.
Criado murmurador, es cuchillo del señor.
La suerte está echada.
Encontrar al perro en la olla
Consejos a viejas y pláticas a gitanos, trabajos vanos.
Amigo que no da, poco me importa ya.
Abad y ballestero, mal para los moros.
Ya que me das el consejo, dame también el remedio.
Ocio, ni para descansar.
La suerte avanza a pasos de tortola y huye a pasos de gacela.
No te ensañes con el vencido, pues puedes correr su suerte.
En casa del herrero, martillo de palo.
Aquí hay gato encerrado.
La ausencia es al amor lo que al fuego el aire: que apaga al pequeño y aviva al grande.
Caras vemos, corazones no sabemos.
Como sé que te gusta el arroz con leche por debajo de la puerta te echo un ladrillo.
De lo hermoso, hermoso es el otoño.
Más vale hacer frente al peligro una vez que vivir siempre con temor.
Toma a un hombre sabio para aprender de sus errores, pero a uno más sabio que aprenda de los errores de otros.
Tres cosas matan al hombre: soles, cenas y penas.
La vecindad es fuente de amistad.
Quien compra cuando no puede, vende cuando no quiere.
A quien nada quiere, todo le sobra.
Callos y caracoles, no es comida de señores.
A gato viejo, rata tierna.
El trabajo sin reposo, convierte a Juan en un soso.
Quien pide para candela, no se acuesta sin cena.
En casa del pobre, ni vino ni odre.
Viajar con un amigo hace amar la vida
El buey pace donde yace.
Escucha el silencio... que habla.
Ni bonita que admire, ni fea que espante.
Pesar compartido, pronto es ido.
La mucha alegría y la mucha tristeza, muerte acarrean.
A la fortuna, por los cuernos.
Más vale feo y bueno que guapo y perverso.
No abras los labios si no estás seguro de lo que vas a decir, es más hermoso el silencio.
Buey viejo, surco nuevo.
Si encuentras una gran deuda contra un pobre, divídela en tres partes: perdona dos y mantén una.
Entre hermanos, dos testigos y un notario.
Dios da mocos al que no tiene pañuelo.
Ni moza sin espejo, ni viejo sin consejo.
Quieren ganar indulgencias con escapulario ajeno.
Juez cabañero, derecho como sendero.
Ya saliste con el chancho al hombro.
Buena es la quina, pero a veces es más mal que medicina.
Quien convida al cantinero, o está borracho o no tiene dinero.
No es mala la muerte cuando se lleva a quien debe.
A buena hora pidió el rey gachas.
La felicidad no es cosa de risa