Al bueno, porque te honre, y al malo porque no te deshonre.
Por Santa Catalina coge tu oliva, la vieja que lo sabía cogida la tenía.
La virtud ennoblece.
Se alegraron con tu nacimiento, tú llorabas; vive de manera que puedas jusgarte realizado en el momento de tu muerte, pra ver llorar a los otros.
Ausencia al más amigo, pronto lo pone en olvido.
Mal se conciertan dos pobres en una puerta.
Mujer en la ventana, o puta o ENAMORADA.
Al hombre de rejo, vino recio.
Huevos solos, mil manjares y para todos.
Felicidad de hoy, dolor de mañana
La cara del santo hace el milagro.
Besóme el colmenero y a miel me supo el beso.
Lo pasado, pasado, y lo mal hecho, perdonado.
Nobleza obliga.
Oveja duenda, mama a su madre y a la ajena.
Cuarentón y solterón... ¡que suerte tienes cabrón!.
El pudor de la doncella la hace aparecer más bella.
El alma cruelmente herida, perdona pero no olvida.
Ni calentura con frío, ni marido en casa continuo.
La verdad al censurado, siempre causa desagrado.
El que a feo ama, bonito lo ve.
Dicen y decimos que más vale un hermano que diez primos.
Donde mores no enamores.
De buenos y de mejores a mi hija vengan demandadores.
Dios castiga, pero no ha palo.
Los hijos de Mari-Rabadilla, Cada cual con su escudilla.
Cada par con su par y cada quien con su cada cual.
Recio llama a la puerta el que trae mala nueva.
En otoño, pan de ayer, vino de antaño y caldito a diario.
Los hijos son lo que la madre quiere.
No hay mejor condimento que el hambre.
No satisfagáis jamás hasta la saciedad vuestros deseos; así os proporcionaréis placeres nuevos.
Casamientos de parientes tienen mil inconvenientes.
El que se lleva de consejos muere de viejo.
El tiempo cura al enfermo, que no el engüento.
Cara de beato y uñas de gato.
Lo ajeno más que lo propio parece bueno.
Paciencia piojo que la noche es larga.
Los refranes antiguos, evangelios chicos.
A lo que no puede ser paciencia.
Hacer favores, empollar traidores.
Ahí está la madre del cordero.
Mujer con bozo, beso Sabroso.
Dios le da pañuelo a quien no sabe limpiarse.
Para el solano, agua en mano.
El poco comer y el poco parlar no hizo nunca mal.
La alegría alarga la vida; las penas la menguan.
Coge brillo cadenita, que tu mojo llega.
Predícame, cura, predícame, fraile, que por un oído me entra y por el otro me sale.
Pon tu culo en concejo; uno te dirá que es blanco, otro que es bermejo.