Se alegraron con tu nacimiento, tú llorabas; vive de manera que puedas jusgarte realizado en el momento de tu muerte, pra ver llorar a los otros.
A fortuna adversa no hay casa enhiesta.
El dolor hace pensar al hombre. El pensamiento hace al hombre sabio. La sabiduría nos conduce a la verdad.
La virtud ennoblece.
Mal se conciertan dos pobres en una puerta.
Mujer en la ventana, o puta o ENAMORADA.
Ausencia al más amigo, pronto lo pone en olvido.
Al hombre de rejo, vino recio.
Huevos solos, mil manjares y para todos.
Felicidad de hoy, dolor de mañana
La cara del santo hace el milagro.
Lo pasado, pasado, y lo mal hecho, perdonado.
Oveja duenda, mama a su madre y a la ajena.
Nobleza obliga.
Besóme el colmenero y a miel me supo el beso.
El alma cruelmente herida, perdona pero no olvida.
El pudor de la doncella la hace aparecer más bella.
Donde mores no enamores.
De buenos y de mejores a mi hija vengan demandadores.
Ni calentura con frío, ni marido en casa continuo.
El que a feo ama, bonito lo ve.
Los hijos de Mari-Rabadilla, Cada cual con su escudilla.
Dicen y decimos que más vale un hermano que diez primos.
Dios castiga, pero no ha palo.
Cuarentón y solterón... ¡que suerte tienes cabrón!.
La verdad al censurado, siempre causa desagrado.
En otoño, pan de ayer, vino de antaño y caldito a diario.
Cada par con su par y cada quien con su cada cual.
Recio llama a la puerta el que trae mala nueva.
Los hijos son lo que la madre quiere.
No hay mejor condimento que el hambre.
Cara de beato y uñas de gato.
Paciencia piojo que la noche es larga.
A lo que no puede ser paciencia.
No satisfagáis jamás hasta la saciedad vuestros deseos; así os proporcionaréis placeres nuevos.
El que se lleva de consejos muere de viejo.
Lo ajeno más que lo propio parece bueno.
Casamientos de parientes tienen mil inconvenientes.
Hacer favores, empollar traidores.
Mujer con bozo, beso Sabroso.
El tiempo cura al enfermo, que no el engüento.
Los refranes antiguos, evangelios chicos.
Ahí está la madre del cordero.
La alegría alarga la vida; las penas la menguan.
Para el solano, agua en mano.
Dios le da pañuelo a quien no sabe limpiarse.
Predícame, cura, predícame, fraile, que por un oído me entra y por el otro me sale.
Obra bien y espera; que Dios es el que premia.
El poco comer y el poco parlar no hizo nunca mal.
Coge brillo cadenita, que tu mojo llega.