Al rebuznar se verá quien no es león
El sastre engaña al parroquiano, y bien vestido el parroquiano, a la mitad del género humano.
Buey viejo, lleva el surco derecho.
Al cabo de un año, las mañas de su amo.
Palabras claras, no necesitan explicaciones.
A chico pié, gran zapato.
Lo que escatimes a tu mujer, no lo gastes en beber.
Sueños de hombre pobre, pedos de burra vieja.
Por males de nervios nunca se tocó a muerto.
Con bolsillo ajeno, todo el mundo es limosnero.
Quien compra lo que no debe, vende lo que duele.
El amor mueve montaña.
El que la hace, la paga.
A la vaca, hasta la cola le es abrigada.
El que no coge consejeros no llega a viejo.
Ni te abatas por pobreza, ni te ensalces por riqueza.
El amor se manifiesta por muchos signos amargos
A la mesa y a la cama, solo se llama una vez.
Decir y hacer pocas veces juntos se ven.
¡En San Antonio, rayos y truenos!
Más vale un "ya" que cien "después se hará".
Me cayó como patada en la guata.
El que todo lo quiere, todo lo pierde.
Las lágrimas de los buenos no caen por tierra, al contrario van al cielo, al seno de la divinidad.
El que pide y no da, siempre algo tendrá.
Chatunguilla, desenvuelta y graciosilla.
Cada cual arrima su sardina a la braza.
Hay que llevar dos sacos, uno para llevar y otro para recibir.
Llagas viejas, tarde sanan.
El cojo correrá si tiene que hacerlo.
Siempre es mejor el camino más corto.
Vino añejo, pimienta y ajos, te llevan directo a los refajos.
Hay ayudas que son lavativas.
La adversidad forja hombres; la buena fortuna crea monstruos.
Agua y luna, tiempo de aceituna.
El vino abre el camino.
Por San Miguel, quita el riego a tu vergel.
Virgo viejo, puta segura.
Lo que hace Dios es lo mejor.
Lo que se pierde a la salida del sol se recupera a su puesta.
El verdadero secreto de la felicidad consiste en exigirse mucho a uno mismo y poco a los demás
A caballo grande, grandes espuelas.
En el juego y el licor, se reconoce al señor.
La belleza y la verdad, las dos caras de la realidad.
Está como agua, para chocolate.
Cabra coja, no tenga fiesta.
No me digais que un gran hombre no llora nunca. Un gran hombre llora, pero sus lágrimas son furtivas.
Comprar al pobre, vender al rico.
Me gustaría hacer todo lo que hizo el muerto, menos morirme.
Palabras vacías no llenan un estómago vacío.