Abrir la fuente y disminuir el escape del agua.
La buena vida no quiere prisas.
El camino de la selva no es largo cuando amas a la persona que vas a visitar.
El que quiera engañar a un campesino, tendrá que llevar a otro campesino en su compañía.
La pascua del aldeano, la barba hecha y el tejuelo en la mano.
A golpe de mar, pecho sereno.
La posteridad solo te pertenece cuando tus nietos juegan en tu puerta.
El honor es como un largo camino sin retorno, como un perfume de olor inaccesible.
El que con niños se acuesta mojado amanece.
El que se va no hace falta.
La mujer debe estar en casa al atardecer.
Vivir cada uno como querría morir, ése sería buen vivir.
El justo debe imitar al bosque de sándalo, que perfuma el hacha que lo lastima.
La excepción confirma la regla.
Marzo marzuelo, un día malo y otro bueno.
En el amor solo el principio es divertido
¡Qué buena cara tiene mi padre el día que no hurta.
Lo que no mata engorda.
Ni uno de cada ciento, de su suerte está contento.
El hombre discreto hace nacer más oportunidades que las que encuentra.
El que quiere a la col, quiere las hojas de alrededor.
Machete cuto, estáte en tu vaina que nada te pasará.
A toda ley, ama a Dios y sirve a tu rey.
Si me ha de llevar el diablo, que me lleve en coche.
Madre vieja y camisa rota no es deshonra.
Un juego de cartas se juega con dinero
A todo se acostumbra uno en esta vida, menos a no comer.
Con el marisco, nada de vino arisco.
A fullero viejo, flores nuevas.
A mono viejo no se le hace morisqueta.
Cuando quiera ausentarse tu enemigo, quítale estorbos del camino.
El que rompe viejo, paga nuevo.
Por el amor de una rosa, el jardinero es servidor de mil espinas.
Hay de todo en la viña del Señor.
Cuanto uno es más honrado, tanto es mayor su pecado.
A quien le dan pan que no coma.
Predicar con el ejemplo es el mejor argumento.
El burro bueno, aunque sea la quijada encaja.
El que ama a una casada, puede morir de cornada.
Canten calandrias o les apachurro el nido.
A la orilla del río te espero, galapaguero.
Mal de rico, poco mal y mucho trapico.
A cena de vino, desayuno de agua.
Cuando te convida el tabernero, te convida con tu dinero.
Saber elegir buena mujer, es mucho saber; pero sin mucho examen, no puede ser.
Una mano por el cielo, y otra por el suelo.
Los hermanos y las hermanas están tan unidos como las manos y los pies.
Si quieres buena fama, no te halle el sol en la cama.
De todos los bienes somos avarientos, menos del tiempo.
Usa los medios y confía en que Dios de su bendición.