Muchos nacimientos significan muchos entierros.
Besos a menudo mensajeros son del culo.
Ave que vuela, a la cazuela.
Da de comer a un hombre y te obedecerá.
Mochuelo a principio de cazadero, mal agüero.
A la garganta del perro, échale un hueso si le quieres amansar presto.
Voz del pueblo, voz de Dios.
Se sincero y honesto siempre.
Dios tarda, pero no olvida.
No se acuerda el cura de cuando fue sacristan.
El dolor es inevitable pero el sufrimiento es opcional.
Di poco, pero lo poco que digas, dilo bien.
También de dolor se canta, cuando llorar no se puede.
Debajo de una manta, ni la fea te espanta.
Si necesitas una mano, la encontrarás al final de tu brazo.
Recibido ya el daño, a tapar el caño.
La experiencia de los viejos, no se hizo a puros consejos.
Si la suerte quiere ir a ti, la conduciras con un caballo, más si quiere irse romperá una cadena.
Bien viene el don con la veinticuatría, y mal con la sastrería.
Es de gran dolor no ser loado, siendo digno de loor.
A caballo corredor y hombre reñidor poco le dura el honor.
Quien no tiene culpas, no pide disculpas.
Más fácil es ganar que conservar.
Corazón que no tiene placer, cagaos en él.
Buena fama merece quien por su patria muere.
Tras cada pregón, azote.
Caérsele a uno los palos del sombrajo.
Al hombre harto, las cerezas le amargan.
Celemin por celemin, échale trigo al rocín.
Guárdate de hombre que no habla, y de perro que no ladra.
Nunca falta un borracho en una vela.
El criado, el gallo y el amo: un año; si es bueno: dos; ya tres: ¡os!.
Gorrino, cochino y marrano, todos hermanos.
El pecado te acusa.
Cuando te des un beso con tu novia, nunca lo hagas en el balcon porque dicen que el amor es ciego pero los vecinos no.
Bebe leche y bebe vino y de viejo estarás como un niño.
No digas cuatro hasta que no lo tengas en el saco
A ave de paso, cañazo.
Zapaticos de charol, ni para el frío ni para el calor.
La lluvia de primavera es tan preciosa (valiosa) como el acerte.
Cuando nace hija, lloran las paredes de la casa.
Qué bueno era Dios para labrador.
Lo que no conviene no viene.
Boca de fraile, solo al pedir la abre.
Si con el pensamiento se caminara, ¡cuantas horas el día contigo estara!
El vino y la mujer se burlan del saber.
Con esfuerzo y esperanza todo se alcanza.
En San Antón, calabazas al sol.
El vino alegra el ojo, limpia el diente y sana el vientre.
El que bien reparte, se lleva la mejor parte.