Leal El amigo, al bien y al mal se para.
La pobreza no es un delito, pero es mejor no mostrarlo.
Lo que abunda nunca daña, cuando no es mal ni cizaña.
Una olla y una vara el gobierno de una casa.
Cerner, cerner, y sacar poca harina.
Si te queda el saco.
Alcalde que por momentos se dispara, háganle arrimar la vara.
No hay bueno caro ni malo barato.
Cuando Junio llega, prepara la hoz y limpia la era.
Con el dinero sudado, se compra mejor mercado.
Pobre, feo y trillador; pide que te ayude Dios.
A las suegras, oírles la misa y sacarles el cuerpo.
Vive de tus padres, hasta que tus hijos te mantengan.
Procura siempre vivir como quien ha de morir.
Poco se gana hilando pero menos mirando.
Quien por su seso se guía, hará cualquier tontería.
Necios y porfiados, hacen ricos a letrados.
El que se casa, quiere casa.
Los hombre dispuestos a prometer, están dispuestos a olvidar.
Perder por probar al socio, nunca ha sido mal negocio.
Con amigos así no hacen falta enemigos.
Libros, caminos y días dan al hombre sabiduría.
El que presta no mejora.
Lo que puede hacerse en cualquier momento no se hará en ningún momento.
Buen trago, que el difunto no vuelve.
Te quiero Andrés, por el interés.
Vino en jarro quiero; que no me sindiquen lo que bebo.
El hombre honra al amigo con afecto, responde a regalo con regalo. A risa responde con risa y al truco con trampa.
Ruéganla que se pea, y cágase.
Mucho ruido y pozas nueces.
Predicar en desierto sería gran desacierto.
Araña muerta, visita cierta.
Cuando dude, no saludes.
Unos dicen lo que saben, y otros saben lo que dicen.
El relajo es dulce después del trabajo.
La mujer y la guitarra, antes de usarla, templarla.
Si quieres llegar a viejo, guarda la leche en tu pellejo.
Lo que no está prohibido está permitido.
Las obras, con las sobras.
Te paso la pala diego
Abogacía, que una boga y otra cía.
Botellita de Jerez, todo lo que me digas será al revés.
Saber uno los bueyes con que ara.
Nunca les falta que hacer ni al cura, ni al diablo, ni a la mujer.
Al que quiera saber, mentiras a él.
A casa del amigo rico, irás siendo requerido, y a casa del necesitado, irás sin ser llamado.
La buena lectura, alivia la tristura.
Lo que no has de comer, dejalo cocer.
A la lumbre y al fraile, no hurgarle; porque la lumbre se apaga y el fraile arde.
Una buena acción se olvida, y una mala nunca en la vida.