A la mujer y la picaza, lo que vieres en la plaza.
Haz buen barbecho y verás pronto el provecho.
La cortesía es la compañera inseparable de la virtud.
Yantar sin vino, convite canino.
No da un tajo ni en defensa propia.
A ti te las digo, Pedro; si por ti las toma Juan, es que también a ti te van.
Hombre sabio, de sayas no hace caso.
El que se brinda se sobra.
Cuando Dios cierra una puerta, abre una ventana.
Besos y abrazos no hacen muchachos.
El dinero es bueno para siervo, malo para dueño.
No creas al que de la feria viene, sino al que ella vuelve.
Lloviendo en San Juan, quita vino aceite y pan.
Tres son las velas que disipan la oscuridad: la verdad, el conocimiento y las leyes de la naturaleza.
Hablar de la edad y del dinero es conversación de arrieros.
Comparte la carga y ésta será más ligera.
A borracho o mujeriego, no des a guardar dinero.
Tal el hombre debe ser, como quiera parecer.
Ajo, agua y resina; a joderse, aguantarse y a resiganrse.
Fiar, en Dios y en otro no.
Aprendiz de todo, que maestro de poco.
El que pide lo justo, recibe migajas.
No te desesperes mientras puedas enamorarte
Durar menos que un caramelo a la puerta de una escuela.
Lo de menos es comerse la vela, lo malo es cagar el pabilo.
Considera enemigo a aquel que al agraviarte lo hace solo con intención
El que callar no puede, hablar no sabe.
Comprar a alforjas y vender a onzas.
Bella o fea que sea, no la tengas jamás en compañía.
Comenzar es la mitad de cualquier acción.
Si quieres saber como es tu amigo, túmbate al borde de un camino y simula que estás borracho.
Pesar compartido, pronto es ido.
No hay don sin din.
Si quieres la paz, prepara la guerra.
Si no tapas los agujeros, tendrás que reconstruir las paredes.
Dime con quién andas y te diré quién eres.
Olla sin tocino y mesa sin vino, no valen un comino.
Locura es no guardar lo que cuesta sudores ganar.
El que persevera triunfa.
Quien algo quiere ser, algo ha de comprender.
Lo que se deja al tiempo es del tiempo
Pecado callado, medio perdonado.
Hermosura y castidad, pocas veces juntas van.
Los tejados viejos necesitan muchas reparaciones
Los enemigos del hombre son tres:Suegra,cuñada y esposa.
Abrazar y besar solo es barbechar, pero cerca le anda el sembrar.
A lo que se quiere bien, se castiga.
De diestro a diestro, el más presto.
Aunque éstas obligado a amar a tu enemigo, no estás obligado a poner una espada en sus manos.
En chica casa y en largo camino se conoce al amigo.