Comprar al pobre, vender al rico.
A la mujer y al caballo no hay que prestarlos.
No hay camino sin tropiezo.
Acá o allá mira siempre con quien vas.
Solo los necios y los tontos tiran piedras a su propio tejado.
¡Somos gente pacifica y no nos gusta gritar! (Transición española)
Roban un cordero o dos, y dan los pies por amor a Dios.
Gran tocado y chico recado.
Buey sin cencerro, piérdese presto.
No juzgues a tu amigo sin haberte puesto antes en su lugar
Nadie se hace rico dando.
Caja abierta y culo a besar, a nadie se le puede negar.
A quien te deja en cuita, no lo quieras en trebejo.
Bueno y barato, no caben en un zapato.
Casadme, padres, casadme, que el cuerpo me arde.
Se heredan dinero y deudas
Por agarar una silla, el político promete villas y castilla.
Borrón y cuenta nueva, la cuenta pasada aprueba.
Bien vestido, bien recibido.
El que de veras quiere dar, no ofrece.
La suerte no es para quien la busca.
Tu colmenar no catar, hasta no vendimiar.
Buenas y mejores, por falta de seguidores.
Al perro y al gato no les pongas en el mismo plato.
Cuatro cosas tenemos en mayor cantidad de lo que creemos: enemigos, deudas, años y pecados.
Hacer una montaña de un grano de arena.
Para que alcance siempre tiene que sobrar.
Mientras novia, reina; cuando mujer, sierva.
Empezar como grande y acabar como chico, corrida de caballo y parada de borrico.
Yerno, sol de invierno, sale tarde y pónese luego.
Primero comer, que ser cristiano.
Los hijos son lo que la madre quiere.
Ir romera y volver ramera, no es mala carrera.
Nunca digas a tu enemigo que tus pies han resbalado.
Cuando se prevé un peligro, ya está medio evitado.
Un sabio y un tonto saben más que un sabio solo.
La mujer es como la huella: Siempre parece mejor la de al lado.
Date buena vida, temerás más la caída.
El que algo debe, no reposa como quiere.
Dios le dio novia y el diablo le dará hijos.
El que da sin que le pidan, pretende sin que le ofrezcan.
Más vale sano que pagarle al cirujano.
Si no caminas hoy, tendrás que correr mañana.
Los mejores compañeros en las horas desocupadas son los buenos libros.
Al asno a palos y a la mujer a regalos.
A amor y fortuna, resistencia ninguna.
Dádiva forzada no merece gracias.
En viernes ni en martes, ni tu casa mudes, ni tu hija cases, ni tu viña podes, ni tu ropa tajes.
Come para vivir y bebe para comer.
Por costumbre le damos la vuelta a un pensamiento, para utilizarlo varias veces