La fortuna, a los necios ama y a los sabios desama.
Cada cual echa sus cuentas; unas veces va errado y otras acierta.
No es vergonzoso preguntar, es vergonzoso no preguntar.
De pies a cabeza.
El que no tiene nada que decir, suele hablar de más.
Una sola palabra puede decidir un negocio. Y un solo hombre, la suerte de un imperio.
Si alabas mucho tu caballo, tendrás que prestarlo.
Repara tu trineo en el verano, y tu carreta en el invierno.
A ver a un velorio y a divertirse a un fandango
Allega, allegador, para buen derramador.
Sin virtud poco vale la salud.
Guarda bien: pero no tanto que no halles lo guardado.
Hay confianzas que dan asco.
Más vale ensalada que hambre.
Las desgracias no vienen solas.
El amigo verdadero ni contra tu honra ni contra tu dinero.
El más eficaz remedio, contra el guache: guache y medio.
Afanes y refranes, herencia de segadores y gañanes.
Freídle un huevo, que dos merece.
A caballo regalado, no le mires el dentado.
La mujer y la guitarra para tocarlas hay que templarlas.
Para alcanzar, porfiar.
Saber dónde aprieta el zapato.
Intimidad, con ninguno; trato, con todo el mundo.
Se van con quien, las cartas y las mujeres.
Mañana te lo dirá la vida.
Juntos pero no revueltos.
Cruz y raya, para que me vaya.
La cortesía es de quien la da y no de quien la recibe.
No hay nada más caro que lo regalado.
Estar armado hasta los dientes
Con ciertos amigos, no se necesitan enemigos.
Lento pero seguro.
Alzada en enero, ha de ser para buena.
Si dieras de comer al diablo, dale truchas en invierno y sardinas en verano.
El que aprende con pelos abajo, aprende poco y con trabajo.
Deja que tu ira se ponga con el sol y asegúrate que no vuelve a amanecer la mañana siguiente.
Roma, acuerdos y locos doma.
No hay dos sin tres.
Hacer un pan como unas hostias/tortas.
Mujer mayor, es la mejor.
Del escuchar procede la sabiduría, y del hablar el arrepentimiento.
Si la suerte quiere ir a ti, la conduciras con un caballo, más si quiere irse romperá una cadena.
Le dan la mano y se toma el pie.
Alternativa: Acabar a farolazos como el Rosario de la Aurora.
El valor crea vencedores; la concordia crea invencibles.
De vino aguado o agua envinada, no me des nada.
No encomie un vado hasta que lo hayas pasado.
Los defectos de la gente, no hay que mirarlos con lente.
Irse con la capa al toro, no es para todos.