A la que tenga más de treinta no la pretendas.
No busques la suerte y te saldrá al paso.
No vallas por el exterior, eso te podria engañar.
No te cases por dinero, puedes conseguir un préstamo más barato.
Los amigos se eligen, pero no los hermanos.
Fíate del santo y no le prendas vela.
Oye primero y habla postrero.
Zapatero a tus zapatos.
Fondo salido, novio perdido ó solicito marido.
La más cómoda herramienta, al perezoso le asienta.
Cuanto más sepas mejor suerte tendrás.
Orejas curiosas, noticias dolorosas.
El que te presta oídos es porque también quiere hablar.
Obra bien y espera; que Dios es el que premia.
El que presta, a pedir se atiene.
Guárdate de hombre que no habla, y de perro que no ladra.
Camino malo, pásalo pronto.
No eches toda la carne al asador.
Gente parada, malos pensamientos.
Favores recordados, ¡ya están saldados!.
Nunca permitas que tus pies vayan por delante de tus zapatos.
No te fíes de la fortuna, mira que es como la luna.
Buscar los tres pies al gato.
Habrá quien te dé, pero no quien te ruegue.
Bien se lleva la carga, más no la sobrecarga.
Sigue a tu amigo y ve a Gangnam.
Más vale hacer frente al peligro una vez que vivir siempre con temor.
La limosna y el rezar, debajo del delantal.
Para colmo de males, tratar con animales.
Ni comer sin beber, ni firmar sin leer.
Los bienes son para remediar los males.
Refranes de viejas son sentencias.
Si vas para volver, no vayas.
Proyecta como si fueras a vivir 100 años, pero vive como si fueras a morir mañana.
Agarra al toro por los cuernos, al hombre por la palabra.
Recuerda que vives en la sombra de tu vecino.
Las uñas de gato y hábitos de beato.
Mejor una buena separación que una falsa amistad
Si quieres que tus sueños se hagan realidad ¡despierta!.
Según sea el paño, hazte el sayo.
Hacer como el carpintero: medir dos veces, para cortar una vez.
Pregunta lo que no sepas y pasarás por tonto unos minutos; no lo preguntes, y serás tonto la vida entera.
Confía en lo que ves
Si tu vida es dulce, haz mermeladas.
Mira tus culpas y tus penas, y olvídate de las ajenas.
El que carece de ideas, hace suyas las ajenas.
Para enseñar a los demás, primero has de hacer tú algo muy duro: has de enderezarte a ti mismo.
Para amar es la cosa más segura buen trato, verde edad, limpia hermosura.
Beso, queso y vino espeso.
Parientes y señor, sin ellos se está mejor.