En luengo camino y en cama angosta se conoce a los amigos.
Quien no sabe, no vale nada.
¿Cómo hay que vivir al lado de la gente? ¿Obra desconsideradamente, vive, el que sostiene y eleva a los hombres?
Mantente cerca del Gran Espíritu.
A nadie has de decir cuánto tienes, dónde lo tienes, ni adónde piensas ir.
A tu amigo dile la mentira, si te guarda paridad, dile la verdad.
Si vences la desesperación vencerás otras batallas
Más vale tarde que nunca.
Un vecino cercano es mejor que un pariente lejano.
De persona palabrera, nunca te creas.
Hay que tener los pantalones en su sitio.
Miel sobre hojuelas. (para indicar que algo es muy bueno)
El dinero no da la felicidad, pero ayuda.
Buena vida si refrenas tu ira.
El que tenga hacienda, que la atienda o que la venda.
Contra lo malo aprendido, el remedio es el olvido.
Hablando nos entendemos.
Cuanto menos bulto más claridad.
Acójome a Dios que vale más que vos.
El no hacer falta y el estorbar, juntos suelen andar.
Según serás, así merecerás.
Ni quiero ni rechazo nada de modo absoluto, sino que consulto siempre las circunstancias.
Si no tienes nada agradable que decir, no digas nada.
No aceptes soborno del poderoso ni oprimas al desheredado.
Hay que andar más tieso que un ajo.
Contra gustos, no hay disgustos.
Meter aguja y sacar reja.
El que dice lo que no debe, oye lo que no quiere.
Nunca ocultes nada al sacerdote, al médico y al abogado.
Buen oficio es no tener ninguno.
Guardas bien y no sabes para quien.
En Octubre no le toques a tu mujer la ubre.
Más vale tender la mano que el cuello.
Guarda bien lo tuyo y no harán ladrón a ninguno.
Llora tus penas y deja las ajenas.
Dichosos los ojos que te ven.
Dios te guarde de hombre que no habla y de can que no calla.
Buena cuenta es toma y daca, y todas las demás, caca.
Haz todo lo que puedas, lo demás déjaselo al destino.
Es mejor enjuagar una lágrima de un pobrecillo que obtener cien sonrisas de un ministro.
Los compañeros de cama se escogen de día
Hay que poner tierra de por medio.
Mientras uno calla, aprende de los que hablan.
No hables mal de las mujeres si te espera una en casa.
Reyes y mujeres no agradecen.
Tretas y tetas pueden más que letras.
Amistades que son ciertas mantienen las puertas abiertas.
No abras los labios si no estás seguro de lo que vas a decir, es más hermoso el silencio.
Tan solo debes sembrar lo que puedas abonar.
Males comunicados, suelen ser remediados.