Escoba nueva, barre bien.
Ayudar a las mujeres es ayudarse a sí mismo.
El lo que se pierde, se aprende.
No temas avanzar lentamente, teme detenerte.
No salgas de puerto si las nubes no corren con el viento.
Es mejor pecar poco que confesar mucho
A buen amigo buen abrigo.
Buena es la regla, si la regla es buena.
Hacer de necesidad virtud.
Con los curas a oscuras nunca te quedes, que aunque llevan refajos no son mujeres.
La oración de Zumaque: para trbajar no te mates.
No te esfuerces por obtener un exceso, cuando tienes cubiertas las necesidades.
Cuídate de los lobos con piel de cordero.
Más vale aprender de viejo que morir necio.
Casa de esquina, para mi vecina.
Pon tu culo en concejo; uno te dirá que es blanco, otro que es bermejo.
Escarmentar en cabeza ajena es lección barata y buena.
Bienes de campana, dalos Dios y el diablo los derrama.
No te cases con mujer, que te gane en el saber.
El mandamiento del pobre, primero reventar antes que sobre.
No hagas trampa en que caigas.
Entre hermano y hermano, no metas la mano.
Paga al contado y líbrate de cuentas chicas.
Los dueños de casa activos hacen a los inquilinos cuidadosos.
No hay dos sin tres. (Siempre hay consecuencias)
Si un hombre te dice que pareces un camello, no le hagas caso; si te lo dicen dos, mírate un espejo.
Aun los tontos dicen a veces algo sensato.
Si no tienes dinero, pon el culo por candelero.
Adonde no te llaman, no vayas.
La noche para pensar, el día para obrar.
Hijos y mujer añaden menester.
Sacar los trapos al sol.
Toma el tiempo conforme viene, pues otra cosa no puedes.
Cuentas claras conservan amistades.
Ganar, poco vale sin guardar.
Cuando fueres a la venta, la ventera sea tu parienta.
En gustos y colores, no discuten los doctores.
No cantes victoria antes de tiempo.
Entre bodas, fiestas y meriendas, ¿quién cuidará tu hacienda?.
Mientras mees claro y pees fuerte no le temas a la muerte.
Desdichas y caminos hacen amigos.
Cuando estés entre tontos, hazte el tonto.
Amistad de boca, larga parola y cerrada la boca.
Es mejor callar y parecer idiota, que hablar y no dejar la menor duda.
Huye de las querellas; no seas parte de ellas ni testigo.
Amigos que no dan y vecinos que no prestan, quedar mal poco cuesta.
Confesar a monjas, espulgar a perros y predicar a niños, tiempo perdido.
Boca dulce y bolsa abierta, te abrirán todas las puertas.
Más cura la dieta, que la receta.
No te ensañes con el vencido, pues puedes correr su suerte.