Ya que lo tenía concertado, estorbómelo el verdugado.
Cabra que tira al monte, no hay cabrero que la guarde.
Cada cual se cuelgue lo que mate.
De casa en que amanece tarde, Dios nos guarde.
El pan es freno del vino.
Afeminados espíritus engendra la avaricia.
Cuando se encapota el sol en jueves, antes del domingo llueve.
Quien se casa, mal lo pasa.
Amigo reconciliado, enemigo doblado.
Mujer hermosa, mujer que llora, sus males aminora.
Melón es el casamiento, que solo lo cata el tiempo.
Casa hecha, sepultura abierta.
Candil de la calle, obscuridad de su casa.
No le pido pan al hambre, ni chocolate a la muerte.
No es solo saber sumar, sino que hay que saber restar.
Sin viento no hay oleaje.
En paellas y en culos, cada uno tenemos uno.
El que a solas se ríe de sus picardías se acuerda.
A ellas padre, vos a las berzas y yo a la carne.
Hacienda en dos aldeas, pan en dos talegas.
El que se casa con vieja, fea y sin dote, es tonto de capirote.
Mala y engañosa ciencia es juzgar por las apariencias.
Marzo trae las hojas y noviembre las despoja.
El perro es más sensato que la mujer, puesto que no le ladra al amo.
Amigo del buen tiempo mudase con el viento.
En cabeza loca, ni se tiene, ni dura, ni para cosa.
Abril Abrilete, cuando la viña mete.
Hay que sufrir para merecer.
Quien habla en voz alta, piensa poco.
El que la hace, la paga.
Recobrar la salud y sostener el fuero, no se hace sin dinero.
Dar a la bota un beso, no es grave exceso; darlo a una mujer lo suele ser.
Asno con hambre, cardos come.
Por falta de un amén, que no se pierda un alma.
Trasnochar y madrugar no caben en un costal.
Buen hondero el que mete dos piedras por un mismo agujero.
Al hombre por el verbo y al toro por el cuerno.
Repara en la casa ajena, y hallarás chica tu pena.
Si nos hacemos polvo, nos harán lodo.
Para poca salud, más vale morirse.
Cama de novios no la tienen todos.
Tira en pleno Nilo al hombre afortunado, que volverá a salir con un pez en la boca.
Baila Antón según le hacen el son.
Como buscar una aguja en un pajar.
Llama el dinero al dinero, y el holgar al caballero.
Buena carrera del buen caballo se espera.
Casa sin mujer, de casa no tiene nada.
Los hombres son como los caracoles que con el buen tiemposalen de la concha y con el malo se esconden en ella
Casa empeñada, pobre y desamparada.
La habilidad del barbero consiste en dejar patilla donde no hay pelo.