Todo lo que se come, vino quiere; el agua, para las ranas y los peces.
Los conflictos con la dama, se dirimen en la cama.
Todos los oficios son difíciles.
Pan y vino andan camino.
Ahora que tengo potro, pongo la vista en otro.
¿Con caballo, con dinero y sin mujer, cuándo se te vuelve a ver?.
Quien tiene noches alegres, ha de soportar mañanas tristes.
Ni camino sin atajo ni campana sin badajo.
Quien ama, teme.
Siempre le dan habas al que no tiene muelas.
No importa que nazcan chatos nomás que respiren bien.
La vida es una cuarentena para el paraíso.
El pez grande se come al chico.
La ciencia no es para el borrego, ni las velas son para ciego.
El último que se pierde es la esperanza.
Abogacía que no zorrocía.
El que bien te quiere te hará llorar.
Quien más ama más gasta; quien mucho acumula mucho pierde
Carne de cochino, pide vino.
Nadie da lo que no tiene.
A quien nada vale, no le envidia nadie.
Un gramo de discrección vale por un kilo de ingenio.
La conjetura del sabio es mas sólida que la certeza del ignorante.
Con una despensa llena, se guisa pronto una cena.
Mal se hospeda quien llega tarde a la venta.
Que tu corazón se enderece: aquí nadie vivirá para siempre.
?Sin tigres en el monte, el mono es rey.
Los años son escobas que nos van barriendo hacia la fosa.
Lo que falta por hacer, es lo que no se ha intentado.
El flojo y el mezquino recorren dos veces el camino.
A la garganta del perro, échale un hueso si le quieres amansar presto.
No es necesario matar a un hombre en la víspera de su muerte.
La tristeza es como un vestido rasgado: hay que dejarlo en casa.
Hasta los animales se fastidian.
Más discurre un enamorado que cien abogados.
Tienes la razón, pero vas preso.
Toda virtud está siempre entre dos vicios
La cara del santo hace el milagro.
La tercera es la vencida"
De jugador a cornudo, el canto de un duro.
Boca con boca se desboca.
Dame pan y dime tonto.
No hay más sordo, que quien no quiere oir.
Confianza en Dios, y poquita, decía una viejita.
Quien no sabe gobernar su casa, quiere gobernar a España.
El vino y la mujer, el juicio hacen perder.
Al romero que se le seca el pan en el zurrón, no le tengas compasión.
Cuando el corazón es bueno todo el resto puede mejorar
En carnaval todo pasa, hasta los novios a las casas.
La mar y a la mujer, de lejos se han de ver.