Casa cerrada, casa arruinada.
El buen vino, en cristal fino; el peleón, en jarro o en porrón.
La edad no juega ningún papel, a no ser que se sea un queso.
Una mano lava la otra, y ambas lavan la cara.
Callos y caracoles, no es comida de señores.
La ensalada, bien salada, poco avinagrada y bien aceitada.
A batallas de amor, campo de plumas.
Susto meado mejor que sangrado.
Si quieres pollos el día del Señor, pon a incubar el día de la Ascensión.
Flores pintadas, no huelen a nada.
El mono vestido de seda mono se queda
Uno no se mea porque el baño esté lejos, sino porque no sale con tiempo.
Agua, sol y basura y menos libros de agricultura.
Por amor a la rosa se soportan las espinas
Amistad no probada, no es amistad ni es nada.
A este son, comen los del ron, ron.
Quien lo ha de hacer, no lo dice.
Más grandes las gentes, que sus dirigentes.
Agua de primavera, si no es torrencial, llena la panera.
Quien guarda el manjar que tiene, se le va, o se le reviene.
El que me hace más bien de lo que suele, o engañado me ha o engañarme quiere.
La boca de un hombre mayor está sin dientes, pero nunca sin palabras de sabiduría.
El trabajo bien hecho da alegría en el pecho.
Hacerle a uno la pascua.
El hambre es la buena, no la comida.
Septiembre el vendimiador, corta los racimos de dos en dos.
A amor mal correspondido, ausencia y olvido.
Casa revuelta, huéspedes espera.
El vino hace buena sangre
Da más vueltas que galleta en boca de vieja.
A quien pasea con malas juntas, no le faltan problemas.
Quien bien te quiere te hará llorar; quien mal, reír y cantar.
Palabras y plumas el viento las tumba.
Lo que hoy es, mañana no es.
Pan y vino y carne quitan el hambre.
Más caro es lo dado que lo comprado.
Se empieza por avergonzarse de un vicio y se acaba alardeando de él
Lentejas,comida para viejas, quien quiere las come y quien no las deja.
Oveja de todos, cómenla lobos.
Ningún ladron quiere ser robado.
El hombre haragán trabaja solo al final.
Un beso robado no se devuelve fácilmente.
El que tiene boca, se equivoca.
A nave rota, todo tiempo es contrario.
La felicidad es una recompensa que llega a quien no la busca
Suegra, ni de caramelo.
El saber no ocupa lugar.
No hay caldo que no se enfríe.
Cuanto más grande la cabeza, más fuerte la jaqueca.
El agua de San Juan quita aceite, vino y pan.