Según con quien te encontré, así te trate.
La mujer llora antes del matrimonio, el hombre después.
Miren quién habló, que la casa honró.
Casa de Dios, casa de tos.
Tiene más cuentas que un rosario.
Mi secreto, en mi pecho.
El ladrón en la horca y el santo en el altar para bien estar.
Libro cerrado no saca letrado.
Maderos hay que doran, maderos hay que queman.
¿Fiado has?. ¡Tú pagarás!.
Marzo marcero, por la mañana rostros de perro, por la tarde valiente mancebo.
El que anda con un cojo, si al año no cojea, renquea.
El encanto de la mujer puede más que el coraje del hombre
Los ojos se abalanzan, los pies se cansan, las manos no alcanzan.
El trabajo es bendito; por eso ni se toca.
La cerilla tiene cabeza pero no tiene corazón.
Comer y sorber, no puede ser.
No se puede estar en la procesión y repicando.
Aceite para las espinacas y vino del de la tinaja.
Alza en lodo y siembra en polvo.
Duerme más que un gato con anemia.
Vísteme despacio que estoy de afán.
Unos nacen con estrellas y otros estrellados.
Cuervo con cuervo, no se quitan los ojos.
Alábate, burro, que nadie te alaba.
Mujer al volante, peligro constante.
Una carreta vacía hace ruidos.
Conocido el daño, el huirlo es sano.
El que tenga rabo de paja, no se arrime a la candela.
La iglesia abierta y el sacristán en la puerta.
Frío es el amigo, y caliente el enemigo.
El valiente de palabras es muy ligero de pies.
El que tiene boca se equivoca y quien tiene nariz lo vuelve a repetir.
Dame un pijo y te traeré un hijo.
Al segar ser bien pagado, dice al estercolador, su sembrado.
De las palabras, no el sonido sino el sentido.
La intención hace la acción
Antes de tener la fuerza, tienes que tener la leyenda de la fuerza.
Caro me lo dan y caro lo vendo.
Cónyuge que tiene celos, encuentra en la cama pelos.
Todo el mundo quiere llegar a la vejez, pero a nadie le gusta que le llamen viejo.
Honra merece el que a los suyos se parece.
El perezoso considera suerte el éxito del trabajador.
Juramentos de amor se los lleva el viento.
La prosperidad es víspera de la adversidad.
Con esfuerzo y esperanza todo se alcanza.
Quien comparte su comida, no pasa solo la vida.
A cuarto vale la vaca, y si no hay cuarto no hay vaca.
Aseada aunque sea jorobada.
Las medias no son buenas nada más que para las mujeres.