Cuida la tienda y ella te cuidara a ti.
Dale que le das; que importunando mucho, algo sacarás.
Antes de comer, unos vasitos has de beber, y comiendo, otros vasitos seguirás bebiendo; más después de haber comido, aún no te sentarán mal otros vasitos.
Más vale bueno que mucho.
Quien habla de lo que no debe, escucha lo que no quiere.
Tened paciencia y tendrá ciencia.
El que no tiene experiencia, que tenga imaginación.
Mientras Dios diere mujeres conviene que haya paciencia.
El que a los quince no tiene a los veinte no espere.
Las estrellas inclinan pero no obligan.
De pequeños principios resultan grandes fines.
Si quieras que la gente se ría, cuenta tus penas María.
Cuando pudieres trabajar, no lo dejes, aunque no te den lo que mereces.
Si quieres que algo se haga, encárgaselo a una persona ocupada.
Mejor es el varón prudente, que el fuerte.
Hacer favores, empollar traidores.
Compra lo que no has menester y venderás lo que necesites.
Como las monjas de mi lugar: ni papel romper ni cuerda tirar.
Acuérdate, nuera, de que también serás suegra.
Estrenar casas y domar potros, otros.
Para conservarse en forma, poca cama, poco plato y mucha suela de zapato.
Es mejor tres hombres corrientes que uno sabio.
Solo el hombre prudente puede emplear bien sus ocios.
No pidas que otro haga lo que tu puedes hacer.
Hacer algo muy en los cinco casos.
Favorece al afligido, y serás favorecido.
Cuando debes elegir entre varios caminos, elige siempre el camino del corazón. Quien elige el camino del corazón, no se equivoca nunca.
Habla no cuando quieras, sino cuando puedas.
Piensa con menos emociones y vivirás largos días.
No fíes ni porfíes, ni prometas lo incierto por lo cierto.
Guárdese el cojo y no eche la capa al toro.
Si quieres llegar rápido, ve despacio.
A gracias de niño y canto de pájaros, no convides a tu amigo.
Cuerpo descansado, dinero vale.
Ayúdate y el cielo te ayudará.
Haré, haré, más vale un toma que dos te daré.
Es mejor ser desconfiado, que resultar estafado.
Alabar y callar para medrar.
Lo que vale la pena hacerse, vale la pena hacerlo bien.
Beber y comer, son cosas que hay que hacer.
Cortesía de sombrero, hace amistades y no cuesta dinero.
Entre dos muelas cordales nunca metas tus pulgares.
Lo cómodo o lo expedito, es mejor que lo bonito.
No hables por boca ajena.
A buen comer o mal comer, tres veces beber.
Haz favores y tendrás enemigos.
Siempre ayuda la verdad.
Si quieres ser bien servido, sírvete a ti mismo.
El gorrino y la mujer, acertar y no escoger.
Tres cosas matan al hombre: soles, cenas y penas.