Lo que el Diablo no puede hacer hácelo la mujer.
La constancia es la mayor de las quimeras del amor
El que fía, o pierde o porfía.
La ira de los que aman, en hacerse caricias para.
Hacienda, que tu amo te atienda, y si no que te venda.
De ahora en adelante yo sere mi propio comandante. (Frase ingenua dicha por los "abuelos" al acabar la mili).
Perdiendo aprendí; más vale lo que aprendí que lo que perdí.
Dios nos coja confesados.
Dama tocada, dama jugada.
Agrada, quien manda.
Del ahorro viene el logro.
La que se viste de verde, o es guapa o se lo cree.
El interés dueño del mundo es.
Acabar como el Rosario de la Aurora.
Andaluz con dinero y gallego con mando, y estoy temblando.
Al buen amanecer no te lo dejes perder.
Antes de que acabes, no te alabes.
A creer se va a la iglesia.
Coser y hacer albardas, todo es dar puntadas.
Una sola palabra puede decidir un negocio. Y un solo hombre, la suerte de un imperio.
Comer y rascar todo es empezar.
Quieres taparle el ojo al macho.
Es mejor el amo temido que el despreciado.
Carne a carne, amor se hace.
Obra acabada, a dios agrada.
Madre, casarme quiero, que ya llegó el candelero.
El que ama, teme.
Lo que se da con amor nunca se pierde.
Quien quiera prosperar, que empiece por madrugar.
Amar sin padecer, no puede ser.
Al burro el palo y a la mujer el regalo.
Tu deber es descubrir tu mundo y después entrégate con todo tu corazón.
Para tu mujer empreñar no debes otro buscar.
Comprar y vender excelente camino para enriquecer, que trabajando, solo has de padecer.
La mujer celosa cree en todo aquello que la pasión le sugiere
Callar y callemos, que los dos porque callar tenemos.
El francés no es de natura si no prende al que se asegura.
Con la que entiende de atole y metate, con ésa cásate.
Boca cerrada, más fuerte es que muralla.
A unos da Dios ovejas, a otros, orejas. A veces perdiendo se gana.
Da y ten, y harás bien.
Quien lejos va a casar o va engañado, o va a engañar.
Afanar y no medrar es para desesperar.
La belleza atrae, el talento retiene y el corazón sostiene.
Carnero, comer de caballero.
Hay que empujar, porque vienen empujando.
El mayor gusto, el vengar; la mayor gloria, el perdonar.
Aprende a escuchar y sonríe al hablar si quieres agradar.
Calienta más el amor que mil fuegos
Quien siembra, siega.