Limando se consigue de una piedra una aguja
Antes se llena el cuajo que el ojo.
No cierres una puerta, si no has abierto otra.
Lo que llena el ojo, llena el corazón.
El comer, es maestro del beber.
Al hombre de trato llano, gusta darle la mano.
Otra cosa es con guitarra
Antes de decir de otro cojo es, mírate tú los pies.
El buen instrumento saca maestro.
Cada cabeza es un mundo.
Ya has contado las hazañas de tus abuelos; cuenta ahora las tuyas, y nos reiremos.
Con dinero en el bolsillo se es inteligente, atractivo, y además se canta bien.
Quien tenga tiempo que no espere
Figa verdal y moza de hostal, palpando se madura.
Coloca a tu burro junto a otros burros y aprenderá a rebuznar.
El mundo critica, pero no mantiene.
La fortuna es madrina de los necios.
Hacérsele a uno el campo orégano.
Entre amigos honrados, cumplimentos dispensados.
Carnero, comer de caballero.
Harto desatina quien a los sesenta años no adivina.
Hacer un viaje y dos mandados.
El hombre rico se cree sabio, pero el pobre inteligente le hará el examen.
Pesar compartido, pronto es ido.
Cuando no aprovecha la fuerza, sirva la maña y la cautela.
Del viejo, el consejo; y del rico el remedio.
Sobre gustos y colores no han escrito los autores.
Quien da el consejo, da el tostón.
Cuando te vendan compra, y cuando te compren vende.
Lo poco, nunca dio mucho.
Nadie toma lo que no le dan.
Pajes; mozos y era Perico solo.
Al maestro, cuchillada presto.
Secreto entre mujeres, secreto no eres.
Lo que hoy somos descansa en lo que ayer pensamos, y nuestros actuales pensamientos forjan nuestra vida futura.
Ten tu mano pronta para echarla al sombrero, y tardía para meterla en el bolsillo.
Cada cual en su corral.
Toma consejo de uno que sea superior a ti y de otro que sea inferior a ti y luego forma tu opinión.
Los cascos salen a la botija.
Sufrir mujer contenciosa, es brava cosa.
El que las hace, las imagina.
Amigo y vino deben de ser añejos.
Al higo por amigo
Las palabras son enanos; los ejemplos son gigantes.
Amor y calentura, en la boca se asegura.
Prudente espera es mejor que cometer un error.
El hijo sabio es la alegría de su padre; el hijo necio es el pesar de su madre.
No temas a la competencia, teme a tu propia incompetencia.
A cazuela chica, cucharadica.
La constancia decisiva, vence al fin la suerte esquiva.