El que da lo que tiene a pedir se atiene.
Ir a trocar y no tener que, a muchos suele acontecer.
De buena semilla, buena cosecha.
No sabrás quien es tu amigo antes de que se rompa el hielo
Lo que se deja al tiempo es del tiempo
Quien da no debe acordarse; quien recibe no debe olvidar nunca
Con pañuelo de seda vas a la arada, señal de tener mucho o no tener nada.
Con los años viene el seso.
La verdad sale en boca de los niños.
Hay que convivir; pero no conbeber.
Lo tragado es lo seguro.
Calza como vistes, o viste como calzas.
Buen hondero el que mete dos piedras por un mismo agujero.
El sabio es menospreciado y el necio rico estimado.
Hay tres cosas que no se pueden ocultar: el humo, el amor y un camellero con su camello por el desierto.
Tan sano es el trabajo, como en la sopa el ajo.
El Papa y el campesino unidos saben más que el Papa solo.
Lo hablado se va; lo escrito, escrito está.
Los labios del justo orientan a muchos; los necios mueren por falta de juicio.
En dinero o en querer, mejor que mañana ayer.
Antes de criticar, mírate la cola.
Mano sobre mano, como mujer de escribano.
Mucho apretar, listo aflojar.
No tientes al diablo que lo veras venir.
Refranes de los abuelos, breve evangelio.
Callando el necio, se hace discreto.
Amigo por amigo, el buen pan y el buen vino.
Ciertas son las trazas, después de las desgracias.
El vino poco, trae ingenio; mucho, se lleva el seso.
Caja que tuvo alcanfor, quédale el olor.
La sabiduría viene de escuchar, de hablar el arrepentimiento.
Suerte, y al toro.
El gusto de la alabanza a todos alcanza.
Cada cual siente sus duelos y pocos los ajenos.
La tontería se sitúa siempre en primera fila para ser vista. La inteligencia, por el contrario, se sitúa detrás para observar.
A la vejez, cuernos de pez.
Del cura, lo que diga; del médico, lo que haga; y del boticario ni lo que diga ni lo que haga.
Hijos tienes, nueras tendrás, cuando te descuides en la calle te verás.
El burro hablando de olotes.
Tetas de mujer, tienen mucho poder.
No seas amigo de los necios.
Nadie da lo que no ha.
Da asistencia y cariño donde se necesite.
Las tres cosas más dificiles de esta vida son: guardar un secreto, perdonar un agravio y aprovechar el tiempo.
Haz lo que debes y no lo que quieres.
Al papel y a la mujer, lo que le quieran poner.
Hay tres cosas que nunca podran recuperarse: la flecha lanzada, la palabra dicha y la oportunidad perdida.
Jugar bien sus cartas.
Tiran más tetas que carretas.
Una idea de último momento es buena, pero la precaución es mejor.