Entender lo bello significa poseerlo
Quien a decir agrias verdades se pone, agrias verdades oye.
Cosechas de ajos y melones, cosechas de ilusiones.
Espéjate para que veas cómo eres.
Armas y dineros buenas manos quieren.
Tranquilidad viene de tranca.
El sabio puede sentarse en un hormiguero, pero solo el necio se queda sentado en él.
Creer a pie juntillas.
Buenas razones cautivan los corazones.
Conquistar el mundo montado a caballo es fácil, es desmontar y gobernar lo que es difícil
La ciencia no es para el borrego, ni las velas son para ciego.
Se coge al toro por los cuernos, al hombre por la palabra y a la mujer por el elogio.
Hazte responsable de tus actos.
Acuérdate, nuera, de que también serás suegra.
Aconseja al ignorante, te tomará por su enemigo.
Más vale burro vivo que sabio muerto.
Más necio es que necio el necio que quiere pasar por sabio.
Lo pasado, pisado.
Cada cosa en su sitio y un sitio para cada cosa.
Quien da parte de sus cohechos, de sus tuertos hace derechos.
Buena es la costumbre en el bien.
A poco pan, tomar primero.
El que busca halla, y a veces, lo que no pensaba.
El pescar con caña, requiere paciencia y maña.
La razón es de quien la tiene.
Si quieres conocer el pasado, mira el presente que es su resultado. Si quieres conocer el futuro, mira el presente que es su causa.
Visitas, pocas y corticas.
De boca para fuera.
Palos con gusto no duelen.
No hay árbol como el nogal, ni fruta como el madroño, ni cosa que encaje mejor que lo que sabes en él.
Cada uno como pueda se explique, y se rasque donde le pique.
El montañés, por defender una necedad dice tres.
Contra gustos no hay nada escrito.
Castillo apercibido no es sorprendido.
Quien descubre la alcabala, ése la paga.
Muchos saben el precio de algo, pero no su valor. Pues hay cosas que no tienen precio cuyo valor es incalculable.
Una equivocación, cualquiera la tiene.
Ido el conejo me das consejo.
Oir a todos, creer a pocos.
De esta vida sacarás lo que disfrutes nada más.
Ya muy viejo Salomón, de un niño tomo lección.
Dame venta y te daré cuenta.
A tuertas ni a ciegas, ni afirmes ni niegues.
Ni domes potro, ni tomes consejo de otro.
Jabón y buenas manos sacan limpios paños.
De lo perdido, lo que aparezca.
¿Quién te enseñó a remendar?. Hijos menudos y poco pan.
Todos nos creemos capaces de aconsejar a los demás.
A bien obrar, bien pagar.
Hasta que es padecido, el mal no es conocido.