Digan lo que digan los pelos del culo abrigan.
Tarea que agrada, presto se acaba.
Barriga llena, aguanta trabajo.
El amor es ciego.
La virtud desaparece apenas se desea que aparezca
Del sabio es errar, y del necio perseverar.
Quien te alaba en tu presencia te censura en tu ausencia
El dinero es bien venido aunque llegue en una bolsa sucia.
Dios no se queda con nada de nadie.
Detrás de la tormenta brilla el sol.
El que manda, manda.
Saber uno los bueyes con que ara.
Una onza de vanidad deteriora un quintal de mérito.
Lo que va viene.
La ley del embudo, para mí lo ancho y para ti lo agudo.
A la chita callando, hay quien se va aprovechando.
Faena acabada, faena pagada.
Cuando el vil enriquece, no conoce hermano ni pariente.
Caballo que ama al dueño hasta respira como el.
Ni uno de cada ciento, de su suerte está contento.
Lo que para ti no quieres, para otro no desees.
El que quiere, va; el que no quiere, envía.
Dinero llama a dinero.
La mujer para ser buena, poco culo y buenas tetas.
Llenar el tarro.
Mujer mayor, es la mejor.
No se encuentra muy a salvo, piojo en cabeza de calvo.
A la hija muda, su madre la entiende.
Las acciones revelan las pasiones
Paso a paso se hace camino al andar.
El dueño de la casa es el criado del huésped.
Al mal tiempo, buena cara.
Si deseas amor verdadero, aprende a amarte.
Es más importante la creatividad que la inteligencia.
Quien tiene un criado, tiene un criado; quien tiene dos, tiene medio; quien tiene tres, ninguno.
Haces mal, espera otro tal.
El que nunca tiene y llega a tener loco se quiere volver.
Que tu mano izquierda no sepa lo que hace la derecha.
Buen palmito y buena altura, suerte son de estatura.
Necio es quien con necios anda.
La buena obra, ella misma se loa.
El yerro del médico, la tierra le tapa; el del letrado, el dinero le sana.
Codicia mala, el saco rompe.
La felicidad no es cosa de risa
En donde la fuerza sobra, hasta la razón estorba.
Donde no hay viejo, no hay buen consejo.
El sabio convive con la gente sin criticar, el necio critica sin convivir.
De un hueco salimos y a un hueco vamos a dar.
De tales devociones, tales costurones.
Cuando la imaginacion idealiza a una persona, la realidad se encarga de destruirla.