Ajo crudo y vino puro pasan el puerto seguro.
Dar una de cal y otra de arena.
Cada uno dice quién es.
La adoración es una admiración trascendental
De cada diez hombres favorecidos, cinco contentos y cuatro desagradecidos.
Abad, judío y madona, jamás perdonan.
El que da a todo el que le pide, acaba por pedir a quien no da.
Las faltas son mayores cuando el amor es leve.
Si careces de amigos tendrás menos enemigos.
El que se va sin que lo echen regresa sin que lo inviten
Siempre habla quien menos puede.
Incauto fui, hasta que cayendo aprendí.
Paga adelantada, paga viciada.
El melón, calado, y el amigo, bien probado.
Padre diestro, el mejor maestro.
Lo pasado, pasado, y lo mal hecho, perdonado.
A caballo que se empaca, dale estaca.
Quien nunca tuvo un apuro, no sabe lo que vale un duro.
Nada es barato sin una razón.
A mucho hablar, mucho errar.
Buena romería haz, quien a su casa pone en paz.
La primera te la paso, pero a la segunda te aso.
Mira después el bienestar del cuerpo y la mente.
Con chatos, poco o ningún trato.
Quien bien te quiere, te hará sufrir.
La plata no hace la felicidad...pero ayuda.
Dádiva de ruin, a su dueño parece.
Loco está el que cree en las lágrimas de un heredero
Todo cabe en un jarrito sabiéndolo acomodar.
Abrazar y besar solo es barbechar, pero cerca le anda el sembrar.
El que pierde y dice que no lo siente, es un puto, ladrón, cornudo y miente.
La nobleza y los blasones, nada valen sin doblones.
Dinero que el naipe ha traído, hoy venido y mañana ido.
El que paga manda y el que no se aguanta.
Un hombre, una palabra; una mujer, una carretada.
Antes con buenos hurtar que con malos rezar.
Del santo me espanto, del pillo, no tanto.
Madruga y verás, trabaja y habrás.
Amigo viejo y casa nueva
El oficio hace maestro.
Amor de lejos contentos los cuatro.
Ayudaté y serás ayudado.
Ante la desgracia y el dolor, ten un poco de gracia y humor.
Quien tuvo y ahorró, para la vejez guardó.
Antes de hablar, pensar.
No encomie un vado hasta que lo hayas pasado.
Encargo sin plata, no pesa ni mata.
La larga experiencia, más que los libros enseña.
Cada uno con su humo.
La prisa se tropieza en sus propios pies.