Con amor y aguardiente, nada se siente.
No tengas como vano el consejo del anciano.
Males comunicados, son aliviados.
Los ojos lo curiosean, y el corazón lo desea.
Le dijo la rana al pez: "no me pillarás otra vez".
Un amigo es como una letra de la que no recordamos el importe y no conocemos la caducidad
Los votos hechos durante la tormenta se olvidan al llegar la calma.
El bien que hicimos en la víspera es el que nos trae la felicidad por la mañana...
Entendimiento agudo pero sin grandeza lo pincha todo y nada mueve.
Libro prestado, libro perdido.
Unas veces riendo y otras llorando, vamos pasando.
Casamiento santo sin capa él y ella sin manto.
Mientras el vaso escancia la amistad florece
En casa y en amores, entras cuando quieres y sales cuando puedes.
Cada cual ama a su igual y siente su bien y su mal.
Casar y descasar, muy despacio se ha de pensar.
La respuesta correcta es la C. (Ante un examen y cuando no tienes ni idea de la cuestión, al libre albedrio).
Hacer de un camino, dos mandados.
Si una mujer no se guarda, ¿quién la guarda?.
Tetas de mujer, tienen mucho poder.
Después de tragos y fiestas, mira bien con quien te acuestas.
Enviar desde la lejanía a mil li plumas de ganso, por liviano que sea el regalo, encierra afecto profundo.
Con afán ganarás pan.
Del escuchar procede la sabiduría, y del hablar el arrepentimiento.
Al hombre de más saber, una sola mujer lo echa a perder.
Los buenos modos agradan a todos.
Gente de montaña, gente de maña.
Obrar mucho, y hablar poco; que lo demás es de loco.
Cuando todo está perdido, no hay golpe peligroso.
Vale más tomar agua con un amigo que néctar con un enemigo
La avaricia rompe el saco.
Más vale un día alegre con medio pan que triste con un faisán.
A camas honradas, no hay puertas cerradas.
El que anda pidiendo prestado, no tardará en andar con lamentaciones.
La amistad es de antimonio, solo la solda el demonio.
A los viejos les espera la muerte a la puerta de su casa; a los jóvenes les espera al acecho.
Ningún hombre puede ser feliz si no se aprecia a sí mismo
Obrada de San Andrés, ni la prestes ni la des.
No lo hurta, lo hereda.
Para atrás ni para coger impulso.
Quien por mucho deja lo poco, suele perder lo uno y lo otro.
Amigos y compadres búscalos entre tus iguales.
El tropezón enseña a sacar el pie.
La desesperación convierte a un hombre infeliz en un hombre débil
El que aconseja, no paga.
Caridad buena, la que empieza por mi casa y no por la ajena.
Tus hijos harán contigo, lo que tú hicieres conmigo.
El amo imprudente hace al mozo negligente.
A la mujer muy casera, el marido bien la quiera.
Un hombre es juzgado por la compañía que lo rodea.