No apruebes hasta que pruebes.
Mientras mis mentiras cuento, no me parece que miento.
Lo que poco cuesta, poco se aprecia.
Cuando la paja se mete en el pajar, las mocitas ya pueden trasnochar.
Fíate de Jehová de todo tu corazón, Y no te apoyes en tu propia prudencia. Reconócelo en todos tus caminos, Y él enderezará tus veredas. Proverbios 3:5-6
Ni compres mula coja pensando que ha de sanar, ni te cases con puta pensando que ha de cambiar.
Precaverse contra un posible percance.
Quien bien conoce el camino, llega sano a su destino.
Recuérdalo bien Mamerto, todo pirata no es tuerto.
Honra sin provecho no duerma bajo mi techo.
El que de mañana se levanta, en su trabajo adelanta.
En casa limpia los ángeles bailan de gusto.
Mucho apretar, listo aflojar.
Agua de mañana, o mucha o nada.
En los labios del prudente hay sabiduría; en la espalda del falto de juicio, solo garrotazos.
Lo que la loba hace, al lobo le place.
Más feliz vive y sin prisa, quien no tiene ni camisa.
En casa y en amores, entras cuando quieres y sales cuando puedes.
Bueno es saber cada uno para cuánto es.
Por las vísperas se conocen los santos.
Huir ciando es menester, con honra se puede hacer.
Madre hay una sola.
Cada cual quiere las cosas a la medida de sus narices.
Trabaja como si siempre hubieses de vivir, y vive como si luego hubieses de morir.
Cantando se van las penas.
El cazador busca la pieza, la pieza no busca al cazador.
Quien halla a tiempo la sisa, no se queda sin camisa.
Cada tierra bien su fruto lleva; más no el que tu quieras.
Lo poco bueno que tiene un hombre lo palparas en un solo día: toda su maldad oculta no la conocerás ni en cien años.
Mas hechos y menos golpes de pecho.
A Dios, llamaron tú.
En las damas el desdén, es algo que parece bien.
La muerte es tan cierta como la hora incierta.
Hoyo en la barba, hermosura acabada.
Dios da pañuelo al que no tiene narices.
Aunque suegro sea bueno, no quiero perro con cencerro.
Indio que va a la ciudad, vuelve criollo a la heredad.
Recibir es mala liga, que el que toma a dar se obliga.
La dicción muy elocuente, poco persuade a la gente.
El amor, de necios hace discretos.
Cabeza loca, la pierde su boca.
El hambre es una fea bestia
Felicidad de hoy, dolor de mañana
Dando gracias por agravios, negocian los hombres sabios.
La cultura es como el azúcar; aunque haya poca da dulzor.
Se pudo una vez, se podrá de nuevo.
El cuerdo en cabeza ajena escarmienta.
Deja la contienda, y no te quebrarán la cabeza.
Dios me dé contienda con quien me entienda.
El hombre que se respeta, no besa sino en la jeta.