El necio cree que todo lo sabe.
Con mujer que tiene dueño, ni sueño.
A quien le duele una muela que la eche fuera.
El tiempo es padre de la verdad y a relucir la sacará.
Juntos pero no revueltos.
Qué buenos semos, mientras comemos.
El hombre es un animal de costumbre.
Pensando en pajarito preña'o
Nadie entre en el bien sino mirando cómo ha de salir de él.
A la ballena todo le cabe y nada la llena.
La pobreza no es vicio; pero es un inconveniente.
Con buena gente, trataré yo; con gentuza, no.
Aprende bien a callar, para que sepas hablar bien.
Para aprender, lo principal es querer.
Hacérsele a uno algo cuesta arriba.
Mas vale tierra en cuerpo que cuerpo en tierra.
Orden y contraorden, desorden.
Todos los días son días de aprender, y de enseñar también.
El benévolo ve benevolencia; el sabio ve sabiduría.
Cada par con su par y cada quien con su cada cual.
Llave que en muchas manos anda, nada guarda.
Hiérese el cuerdo, porque no se ahorque el necio.
Dale al diablo lo que es suyo: lujuria, envidia y orgullo.
Rey serás si hicieres derecho, indigno de ser rey si hicieres tuerto.
Puede uno entender como un ángel y seguirá siendo un demonio.
Los golpes hacen silencio.
Por el humo se sabe donde está el fuego.
Dar el consejo y el vencejo.
Agua coge con harnero, quien se cree de ligero.
No gozar para no sufrir, es la regla del buen vivir.
El que se coma la carne que se coma también el hueso.
El orgullo y la pobreza están hechos de una pieza.
Si la palabra vale una moneda, el silencio vale dos.
Del trabajo nace el descansar.
Quien carece de amistades, carece de compromisos.
El que deja una herencia, deja pendencias.
Para hacer el bien no hay que pedir permiso.
En arca abierta, el justo peca.
El jabón es para el cuerpo lo que las lágrimas para el alma.
Dios hizo todas las cosas con peso, sabiduría y mesura.
La noche es capa de pecadores.
En tu comunidad, no luzcas tu habilidad.
Si quieres que te sepa, dale que te duela.
Quien nunca tuvo un apuro, no sabe lo que vale un duro.
Cierre la boca que se le entra una mosca.
Al avaro, es tristeza hablarle de largueza.
Hombre ambicioso, hombre temeroso.
Palabra o piedra suelta, no tienen vuelta.
Cada cual echa sus cuentas; unas veces va errado y otras acierta.
El ojo es más grande que la barriga.