Consejo tardío, consejo baldío.
Por fin lo comprende mi corazón: escucho un canto, contemplo una flor: ¡Ojalá no se marchiten!
La dama más impoluta, si se descuida se vuelve puta.
El sabio convive con la gente sin criticar, el necio critica sin convivir.
Insinuación de rey, como si fuera ley.
Haz lo que creas que está bien.
Quién escucha la voz del anciano es como un árbol fuerte; quién tapa los oidos es como una rama al viento.
Un sabio y un tonto saben más que un sabio solo.
Habla Marta y responde Justa; una puta a otra busca.
No hay peor ciego que el que no quiere ver.
Dineros y amores, diablos y locura, mal se disimulan.
Buena es la linde entre hermanos.
La honestidad es un vestido de oro
La ilusión del cazador, a una mentira otra mayor.
A pan duro, diente agudo.
Vicio por natura, hasta la muerte dura.
El que hambre tiene, con pan sueña.
Viva cada cual como quisiere y yo como pudiere.
La prisa es la madre de la imperfección.
Hoy por mí, mañana por ti.
Después del gusto, que venga el susto.
Alegría amagada, candela apagada.
Mal juzga el arte, el que en él no tiene parte.
Los que duermen bajo las mismas sábanas aprenden a hablar con la misma boca
Hombre prevenido vale por dos.
El vicio es más peligroso cuando se pone la vestimenta de la virtud.
El bueno, lo malo calla; el malo, todo lo habla.
Mejor es resignarse que lamentarse.
Dices tu pena a quien no le apena, te quejas a madre ajena.
Interesa a veces que tres y tres sean siete.
Uno nunca sabe lo que tiene hasta que lo pierde.
Escucha el viento... que inspira
Del viejo, el consejo; de la vieja, la conseja.
Andar y callar, eso es negociar.
El trabajo ennoblece.
Juzgué de ligero y arrepentirme presto.
De abundancia del corazón, habla la lengua.
Entre el honor y el dinero, lo segundo es lo primero.
El dar es honor; el pedir, dolor.
Honra la cabeza cana, y honrado serás mañana.
Dar al olvido.
Guarda los pensamientos de la noche para la mañana
Juntarse el hambre con las ganas de comer.
Hacerse la boca agua.
A buen santo te encomiendas.
Comer bien o comer mal, va en un real.
Es mejor precaver que tener que remediar.
Cojo con miedo, corre ligero.
Pan a hartura y vino a mesura.
Más ordinario que una monja en guayos.