Al perro muerto, échale del huerto.
El perdigón y el gallo, por Mayo.
Huevos sin sal, no hacen ni bien ni mal.
Qué te crees la última chupada del Mango!
Hablar a tontas y a locas.
Ahullama no pare calabaza.
Para enero, oliva en el brasero.
Cosa muy querida, presto perdida.
Sabe más que el tocino rancio.
Por oír misa y dar cebada no se pierde jornada.
Dame para elegir y me darás para sufrir.
Hacer una cosa en un avemaría.
Moza que mucho va a la fuente, anda en bocas de la gente.
Hay más días que longanizas.
Barriga llena, aguanta trabajo.
Conejos y liebres vendo, porque los prendo.
Invierno bueno pasarás si cerdo, grande o chico, matarás.
Olla que hierve arrebatada, olla malograda.
Quien mierda echa en la colada, mierda saca.
Dinero que el naipe ha traído, hoy venido y mañana ido.
Al papel y a la mujer, lo que le quieran poner.
Quien no puede tener la pulpa, se contenta con el hueso.
O llueve o apedrea, o nuestra moza se mea.
Casa ordenada, casa salvada.
Palabras vacías no llenan un estómago vacío.
A lo lejos mirar y en casa quedar.
Mayo come trigo y Agosto bebe vino.
Trata con escama y tino a los que no beben vino.
El que de joven se come la gallina, de viejo echa las plumas.
Mucho preito hace mendigo.
Aunque te chille el cochino, no le aflojes el mecate.
¿Qué hemos de hacer?. Descansar y tornar a beber.
A quien amasa, una le pilla y ciento le pasa.
Estar como caimán en boca de caño.
Habiendo don, tiene que haber din.
De lo que más te salga al paso, no hagas caso.
El que necesita, te visita.
Quehacer trabajoso, quita alegría y reposo.
Echa un cacho de honradez al puchero, y verás qué caldo sale.
Quien te toca y se chupa los dedos, si te mueres, te comerá
El hijo muerto, y el apio al huerto.
Comprar y luego pagar, provecho y honra ganarás.
El mismo cuchillo me parte el pan y me corta el dedo.
Mujer de lengua certa, mujer refranes.
De mi maíz ni un grano.
Ocasión llegada presto agárrala.
Buen hablar de boca, mucho vale y poco cuesta.
El que tiene higuera en camino real, si quiere comer higos, tiene que madrugar.
Ajo dulce ni leño sin humo.
No hay mudanza que pueda bien hacerse sin dosis buena de templanza.