Si la Semana Santa marcea, hambre o muerte andea.
Callaos todos, y cogeremos la madre y los pollos.
El día que el pobre come merluza, está malo el pobre o la merluza.
A chica boca, chica sopa.
Hacer caldo gordo a escribas y fariseos.
Ni amor sin comer, ni vestido de gala sin otro tener.
La madre no comió carne; el padre no bebió vino; y salió sietemesino.
Quien dinero tiene, come barato y sabio parece.
Hoy que tengo para pan, ya no tengo dientes.
Reniego del amigo, que se come solo lo suyo y lo mío conmigo.
Cuando te den, da.
Cucas y vino, higos sin tinto, y luego vino para el camino.
Cuando el sartén chilla, algo hay en la villa.
Ocio, ni para descansar.
Bendita sea la herramienta; que pesa, pero alimenta.
En tu casa no tienes sardina y en la ajena pides gallina.
Tras cada bocado, un trago, sería demasiado; pero tras cada tres, justo es.
Guarniciones y crin dan venta al rocín.
Dar gusto da gusto.
Con cacao se paga el cacao, con dinero el dinero y con maíz el maíz.
Altramuces, cuando secos, amargos, y cuando mojados dulces.
El que come solo, muere solo.
Remendar y dar a putas.
Por los ojos entran los antojos.
Más vale mendrugo que tarugo.
Chocolate y agua fría, cagalera a mediodía.
Lo que la loba hace, al lobo le place.
Tres días hay en el año que se llena bien la panza: el santo, el cumpleaños y el día de la matanza.
No se puede sopear con gorda, ni hacer taco con tostada.
Magra olla y gordo testamento.
Boda buena, boda mala, el martes en tu casa.
El pan es freno del vino.
Lo que va viene.
Contigo duerme y contigo come quien te los pone.
Fruta mala, pero ajena, ¡oh, qué buena!.
La mejor medicina: huevos de gallina y jarabe de cantina.
Cortesía de boca, mucho consigue y nada cuesta.
Regla para bien vivir, callar después de ver y oir.
Por dinero baila el perro y por pan si se lo dan, y no por el son que toca el ciego.
Pan no mío, me quita el hastío.
Al hijo de la hija, métele en la vedija; al de la nuera, dale pan y échale fuera.
Paga el puerco lo que hizo el perro.
Jamón cocido en vino, hace al viejo niño.
Lo que sea que suene.
Algo se pesca_ Y llevaba una rana en la cesta.
Tragando aunque sea saliva.
A quien tiene abejas, nunca le falta un buen postre en la mesa.
Cabeza que no habla, dígale calabaza.
Esto son habas contadas.
La limosna y el rezar, debajo del delantal.