Rosquilla de monja, fanega de trigo.
Frijoles con coles, pedos a montones.
A quien se hace oveja, el lobo se lo come.
Quien dineros y pan tiene, consuegra con quien quiere.
Sabedlo, coles, que espinazo habéis en la olla.
¿Así que no te gusta la sopa?, dos platos.
El que come tierra, carga su terrón.
Hombre con hambre, no sabe lo que hace.
El queso pesado, y el pan liviano.
La mujer golosa o puta o ladrona.
Quien aprisa asa, quemado come.
Échale guindas al pavo.
Para el verano te espero, pollo tomatero.
Con pasteles de esperanza, nunca se llena la panza.
Chichas y chicharrones, en la matanza a montones.
Las migas de pan a las dos vueltas ya están, las del pastor cuando más vueltas mejor.
Dios manda la carne y el diablo a los cocineros.
Sopas y morder, no puede ser.
Entre col y col, lechuga.
Abril frío, poco pan y poco vino.
Como el perro del hortelano, ni come ni deja comer.
¿Quieres que te siga el can?, dale pan.
Cuando el hambre es de calor, el pan viejo es fresco.
Amistad de boca, larga parola y cerrada la boca.
Hoja a hoja se come la alcachofa.
De lo que come el grillo, poquillo.
No muerdas la mano que te da de comer.
Hambre, frío y cochino hacen gran ruido.
A falta de olla, pan y cebolla.
Harina mala, mal pan amasa.
Al comer y al cagar, prisa no te has de dar.
En la forma de coger la sartén se conoce al cocinero.
De los olores, el pan; de los sabores, la sal.
Cuando el hambre da calor, la batata es un refresco.
Pan de hoy, carne de ayer y vino de antaño y vivirás sano.
El aragonés fino después de comer tiene frío.
Pajaro que comió, voló.
No se vive de lo que se ingiere sino de lo que se digiere.
Boca que bosteza, estómago que hambrea.
Ni arroz pasado, ni guiso ahumado.
El que come y no da, atragantado morirá.
El envidioso es de tal ser, que no se le indigesta lo que come sino lo que ve comer.
A la carne vino, y si es jamón, con más razón.
Quien llega tarde no oye misa, ni come carne
Más mató la cena que sanó Avicena.
Al queso y a la mujer, de vez en vez.
Hija, no comas lamprea, que tienes la boca fea.
Trabaja y no comerás paja.
No comáis caldo de habas, que hace a las mujeres bravas.
Ya están las migas en la poyata, y el que se descuide no las cata.