Zanahorias pequeñas trae la huerta ahora que el hortelano esperaba de arroba.
Le pedí a Dios todo para gozar la vida, Él me dio vida para gozarlo todo.
Can que mucho ladra, ruin es para casa.
Ojo por ojo, diente por diente.
Ya que se quema la casa, calentémonos en ella.
Tarde en casar y malcasar, son a la par.
Boca seca hace bolsa llena.
No caga en loma, por no ver rodar el bollo.
En tu casa, hasta el culo descansa.
De Cantimpalos, no hay chorizos malos.
Agua, barro y basura, crían buena verdura.
Molino cerrado, contento el asno.
Siete le daban al tocho, y el quería ocho.
Es cosa de locos querer coger mucho sembrando poco.
Retén y no des: porque si das, día llegará que pedirás.
Bestia es, y no persona, quien de lo ganado goza.
A ese andar, llévalos mi baca.
La mujer y la sardina ha de ser pequeñina.
Bebe para olvidar, pero no te olvides de pagar.
Entre locos me metí, y lo que sea de ellos, será de mí.
Nadie yerra por callar y hablando mucho, mucho se suele errar.
Como la recién casada: con ganas de todo y ganas de nada.
El que cabras cría, va a juicio cada día.
En verano, tabernera, y en invierno panadera.
Gran constipado, culo apretado.
Dicen que la educación se mama.
Andar con pies de plomo.
A la mesa, de los primeros; al trabajo, de los postreros.
De la vaca flaca, la lengua y la pata.
Oir cantar el gallo y no saber en que gallinero.
Para morirse, siempre hay tiempo.
La mujer y la vaca, con día para casa.
Bailar sin son, o es estar loco, o enorme afición.
Acoge lo provechoso y no admitas lo dañoso.
A un fresco, un cuesco.
Orden y contraorden, desorden.
Para enero, oliva en el brasero.
Antes de criticar, mírate la cola.
Pájaro que dos veces cría, pelada tiene la barriga.
Abejas sin comida, colmenas perdidas.
Oír campanas y no saber dónde.
El vino poco, trae ingenio; mucho, se lleva el seso.
Irse por los cerros de Úbeda.
Al molino y a la esposa, siempre le falta alguna cosa.
Bueno es lo bastante y malo lo sobrante.
Es tan buey el buey, que hasta la yunta lame.
De baños y de cenas están las sepulturas llenas.
A tu amigo pélale el higo y a tu enemigo el prisco.
Es gente discreta, quien aguza el ojo con la lengua quieta.
Cuando vayas a mear se te advierte de antemano, si te quieres conservar gordo, fuerte, robusto y sano, no le metas a una puta lo que llevas en la mano.