La gallina, la mujer y el marrano, con la mano.
Aceite, hierro y sal, mercaduría real.
El caldo, en caliente; la injuria, en frío.
Jamón cocido en vino, hace al viejo niño.
El trigo en la panera, y el vino en la bodega.
Chicharra que canta, calor adelanta.
Tirar la casa por la ventana.
En gran casa, a muchos el trabajo cansa.
Fiambre y fiado, saben bien, pero hacen daño.
Casa con una sola puerta, el amo alerta.
La de los huevos soy yo, dijo la gallina.
Para hacer buen apetito, hay que aguantar un poquito.
La olla en el sonar, y el hombre en el hablar.
Comer sin vino, comer canino.
¿Así que no te gusta la sopa?, dos platos.
Quien se ha cansado bajo el sol del verano, que se guarde del sol del invierno y se caliente al calor de la chimenea
Febrero el corto, el pan de todos.
El trabajo y el comer, su medida han de tener.
Poco sol, poca cena y poca pena, y tendrás salud buena.
Lentejas, si las quieres las tomas y si no, las dejas.
Por casa del mal vecino se meten el hambre y el frío.
Casa sin moradores, nido de ratones.
De aquella me deje Dios comer, que en Mayo deja los pollos y comienza a poner.
Lo que se dice en la mesa debe ser envuelto en el mantel.
A la fuerza, ni la comida es buena.
Si te pica una salamanquesa, prepara el ataúd y la mesa.
A cama chica, echarse en medio.
Tentar la huevera a las gallinas
Dice el puerco: "dame más"; dice el amo: "ya verás".
A la mesa y a la cama, a su hora honrada.
Sacar los trapos al sol.
Entrañas y arquetas, a los amigos abiertas.
El asno enamorado, muéstralo a coces y a bocados.
Casa en esquina, o muerte o ruina.
Comer y beber echa la casa a perder; dormir y holgar no la puede ganar.
¡A darle que es mole de olla!
El que utiliza un gran haz de leña para cocinar no tiene consideración con el que ha de recoger la leña.
Si tienes hijas, comerás buñuelos.
A casa de tu hermana, una vez a la semana.
Callaos todos, y cogeremos la madre y los pollos.
Sacar las castañas del fuego.
Dibujar pasteles para matar el hambre.
La casa es chica, pero el corazón es grande.
Quien come aprisa, come mal.
En casa del mezquino, más manda la mujer que el marido.
El ingrato por un favor, coces cuatro.
Quien pide para candela, no se acuesta sin cena.
La remilgada de Jurquillo, que lavaba los huevos para freírlos.
Media vida es la candela, y el vino la otra media.
Gorrino que en la mesa chilla, ya está oliendo a morcillas.