Vísteme despacio que estoy de afán.
Zurra y más zurra, hasta que la vara se quiebre o caiga la burra¡.
Ama profunda y apasionadamente.
El que necesita, te visita.
Jornada emprendida, medio concluida.
A gloria me sabe el vino que viene de blanca mano y en un cristalito fino.
Ron, ron; tras la capa te andan.
Buenas serian las cuchilladas si no fuese por las puntadas.
Más trazas inventa en cinco minutos una mujer, que el Diablo en un mes.
La leche le dijo al vino: vente, amigo.
Más vale mal afeitado que bien desollado.
A la mesa y a la cama, a su hora honrada.
O jugamos todos, o se rompe la baraja.
La juventud del viejo está en el bolsillo.
Agua cara siempre es mala.
Costar más el caldo que las albóndigas.
Para bien estar, mucho hay que andar.
Ida por ida, ir por ir, más vale a la taberna que a la botica.
Hablar bajo y obrar alto.
El hombre propone y Dios dispone; viene la mujer y todo lo descompone.
Agua fina saca la espina.
Allega, allegador, para buen derramador.
Escoba que no se gasta, casa que no se limpia.
Ni mozo dormidor, ni gato maullador.
Se te cayó e cassette
Lo bueno si breve, dos veces bueno y si malo, menos malo.
Canción de la transición.
El hombre se casa cuando quiere y la mujer cuando puede.
Al no ducho en bragas, las costuras le hacen llagas.
A la oveja mansa, cada cordero la mama.
Lo que dejes para después, para después se queda.
La suerte es de quien la tiene.
Dar la callada por respuesta.
Orejas de burro.
Aquí se rompió una tasa, cada quien se va a su casa.
La niñez se va para lejos; si vuelve ya estamos viejos.
Jugar la vida al tablero.
Mente sana, cuerpo sano.
No hay como la mama de uno, que da dos platos por uno.
Cualquiera está en su deber, de no dejarse joder.
El que quiere besar, busca la boca.
A quien te pide capa por justicia, dale la media en paz.
Quien manda, manda y cartuchera en el cañón.
Al que da y quita le sale una jorobita.
Por la barriga y la ubre, la que es vaca se descubre.
Si las vides lloran debemos beber sus lágrimas.
Las flores son para los muertos.
A ciento de renta, mil de vanidad.
Del santo me espanto, del pillo, no tanto.
La vejez es deseada, pero cuando llega, odiada.