Leal El amigo, al bien y al mal se para.
Con el ingrato, no tengas trato.
A golpe dado no hay quite.
A buen santo te encomiendas.
Más vale prevenir que curar.
Buenas palabras y malos hechos engañan a los locos y a los cuerdos.
Este navega con banderita de pendejo.
Más difícil que matar un burro a pellizcos.
Quien comete muchas injusticias, busca su propia ruina.
Habiendo don, tiene que haber din.
Por San Andrés, corderillos tres.
Ajuar de la forastera: dos estacas y una estera.
Cura flaco y marido barrigón, ninguno cumple su función.
La ley es como la tela de araña, atrapa los bichos chicos y deja pasar a los grandes.
Si supiese la hueste lo que hace la hueste, mal para la hueste.
El vino con el amigo.
La necesidad hace maestros.
El que tiene tierra, tiene guerra.
Jugando, jugando, se dicen agrias verdades de cuando en cuando.
Ten el valor de la astucia que frena la cólera y espera el momento propio para desencadenarla
Al catarro, con el jarro.
Cobre gana cobre, que no huesos de hombre.
Callemos, que el sordo escucha.
Haz bien y no acates a quien.
En Marzo saca la cabeza el lagarto, en Abril acaba de salir y en Mayo corre como un caballo.
Alazán tostado, antes muerto que cansado.
Sirve a señor noble, aunque sea pobre.
Al hombre de más saber, una sola mujer lo echa a perder.
Si no entras en la madriguera del tigre, no puedes coger sus cachorros.
No pierdas un amigo provechoso por lo que de él te diga el mentiroso.
Ahí está la madre del cordero.
No le quiere mal quien le quita al viejo de cenar.
La del sastre de Campillo, que cosía de balde y ponía el hilo.
Bueno y barato, no caben en un zapato.
La fiera de más fiereza, no es el tigre, es la tigresa.
Gran pena debe ser, tener hambre y ver comer.
No busques en el amigo riqueza, ni nobleza, sino buena naturaleza.
El que come y canta loco se levanta.
A cuenta de los gitanos hurtan muchos castellanos.
El que vive en la montaña, piensa que tiene algo y no tiene nada.
A la mesa, de los primeros; al trabajo, de los postreros.
Llave que en muchas manos anda, nada guarda.
Ni lugar sin taberna, ni puta sin alcahueta.
Alguien se puede salvar de un rayo; pero de la raya no.
Lo que viene deprisa, pronto se va.
Ni hablar mujer, traes pistola.
Por la muerte del asno nada pierde el lobo.
Cochinillo de Febrero, con su padre al humero.
De un juez prevaricador nos libre el Señor.
Acude al sabio para el consejo y al rico para el remedio.