El frío conoce al encuero.
Tres sacos son necesarios para tratar con un abogado: un saco de papeles, un saco de paciencia y un saco de dinero.
Cuando el bien te sale al encuentro, mételo dentro.
¡Ay, caderas hartas de parir, y ninguna de mi marido malogrado!.
El que madruga, encuentra todo cerrado.
Variante: En casa del ahorcado no se ha de nombrar la soga.
El vino peleón, tomarlo en jarro o en porrón.
Oficio que no sustenta tu vida, dale despedida.
Yo soy Duero, que todas las aguas bebo; si no es a Guadiana, que se va por tierra llana, y a Ebro, que no lo veo, y a Guadalquivir que nunca le vi.
Los tontos consiguen las mejores cartas
Mucho gana quien no Juega.
Si a la abeja ves beber, muy pronto verás llover.
La amistad, la que quieras, pero la cebada, a veinte la fanega.
Ese es el mismo perro con otro collar.
A mal dar, apretar el culo contra el sitial.
Nadie sería mesonero si no fuera por el dinero.
¡A la mierda! (Fernando Fernan Gomez).
A camas honradas, no hay puertas cerradas.
Tres pueden decidir de forma satisfactoria si dos están ausentes
Mal enemigo es el vino si al tomarlo se hace vicio.
Nadie aprecia lo que tiene hasta que lo ve perdido.
Cada cual ve con sus anteojos, y no con los de otro.
Es tonto, pero se mete en casa.
Mojarse el potito.
Como el perro de muchas bodas, que en ninguna come por comer en todas.
Encaja como pedrada en ojo de boticario.
Dios tiene una caña muy larga que a todas partes alcanza.
No es villano el de la villa, sino el que hace la villanía.
Esfuerzo de vago, barriguera rota.
El que hambre tiene, con pan sueña.
Quien se viste de mal paño, dos veces se viste al año.
Las lentejas y la carne de oveja, el que quiere las toma y el que no la deja.
Quien compra lo que no debe, vende lo que duele.
¿Para qué tanta librería quien tiene la sesera vacía?.
Invierno que mucho hiela, cosecha de fruto espera.
Moza de Burgos, tetas y culo.
Huye de las querellas; no seas parte de ellas ni testigo.
Desdicha es hacer comida para dos y comer tres.
Déjate de tanto refrán, y empieza a buscar el pan.
De tu dinero sé tú mismo el cajero.
El que siembra espinas que no espere cosechar flores.
Nació como la auyama, con la flor en el culo.
Más sabe el necio en su casa que el sabio en la extraña.
Parece mejor un asno que un caballo enalbardado.
La confianza mató a su amo.
Dios no ayuda a los holgazanes.
No hace tanto daño la zorra en un año, como paga en un día.
En San Antonio, la vieja tiró el carrete al fuego.
Más bien duerme el deudor que su acreedor.
Quien tiene ocios, le salen mal los negocios.