Cuando te den, da.
A quien reparte sus bienes antes de la muerte, agarra una estaca y pégale en la cabeza.
No hay feria mala, lo que uno pierde otro lo gana.
Quien no arrisca, no aprisca.
Un asno siempre da las gracias con una coz.
Obrita que en sábado viene, puntadita de a palmo y salto de liebre.
Reniego de plática que acaban en daca.
Obra acabada venta aguarda.
Probando es como se guisa.
A quien mal vive, su miedo le sigue.
Más vale un día alegre con medio pan que triste con un faisán.
Ahogado el niño tapan el pozo.
Al gallo que canta, le aprietan la garganta.
Come Juan Gómez, que de lo tuyo comes.
Cabra en un sembrado, peor que un nublado.
Pan candeal no hay otro tal.
Maldición, y pulgón, y potra, y sabañón, en tal compañón.
No te metas en el seno, sabandija con veneno.
En gran río, gran pez, más ahógase alguna vez.
Más fácil es ganar que conservar.
Todos la querían y entre todos la mataron.
Comer se ha de hacer en silencio, como los frailes en sus conventos.
La viña y el potro, criélos otro.
Cada gusto cuesta un susto.
Le salió el tiro por la culata.
La suerte avanza a pasos de tortola y huye a pasos de gacela.
Cielo a corderos, agua a calderos.
Una abeja no hace colmena.
Guardas bien y no sabes para quien.
Voy a por tabaco. (Cuando un marido se separaba de su mujer. Durante el franquismo; no estaba permitido el divorcio).
Cuando el Diablo nada tiene que hacer, mata moscas con el rabo.
Todo vale para el convento, y llevaba una puta al hombro.
A la ramera y al juglar, a la vejez les viene el mal.
Acertar, errando, sucede de vez en cuando.
Si no entras en la madriguera del tigre, no puedes coger sus cachorros.
Ir en el coche de San Fernando: unos raticos a pie y otros andando.
Cinco: por el culo te la hinco.
En casa de la mujer rica, ella manda y ella grita.
La naturaleza se toma el mismo trabajo en hacer a un mendigo que a un emperador.
Hay señor mándame todo percance, mándame males añejos; pero lidiar con pendejos, no me lo mandes señor.
La mujer rogada y la olla reposada.
A consejo malo, campana de palo.
Tu que no puedes, llévame a cuestas.
Un tonto engaña a cientos si le dan lugar y tiempo.
Después de puta y hechicera, se torno candelera.
Yantar tarde y cenar cedo, sacan la merienda de en medio.
Cuando llueve y graniza hace la vieja longaniza.
Bien parece y bien están el asno en la cuadra y la mujer en el hogar.
A la garganta del perro, échale un hueso si le quieres amansar presto.
El que un bien gozar espera, cuando espera, desespera.