La zorra vieja vuélvese bermeja.
Cada pez en su agua.
Dinero ahorrado, dos veces ganado.
Antes huir que morir.
Buenas judías la Mancha las cría.
Lo que la sardina requiere es pica y bebe.
El ojo del amo engorda el ganado.
Por San Miguel se cata la miel.
Quien acomete vence.
No hay que ensillar sin antes traer las bestias.
Mala señal de amor, huir y volver la cara.
De hambre a nadie vi morir; de mucho comer, cien mil.
Año bisiesto, echan en ganados el resto.
El buen labrador en el camino, no en el casino.
Limosno con escopeta no logra mucha peseta.
Al toro hay que agarrarlo por los cuernos.
Bestia es, y no persona, quien de lo ganado goza.
Una sola araña cien moscas apaña.
Matar dos pájaros con una piedra.
Mi marido va a la mar, chirlos mirlos va a buscar.
Va para atrás como el cangrejo.
Más vale lidiar con la ruin bestia que llevarla a cuestas.
Campo abandonado, fuego proclamado.
Chicharra que canta, calor adelanta.
Todo lo quiero: consejo y conejo.
La pascua del aldeano, la barba hecha y el tejuelo en la mano.
Pan, vino y carne, crían buena sangre.
Por San Miguel se cata la miel; quien no la catare, le amargare.
¡Palabra!, dijo la loba a la cabra.
Al asno a palos y a la mujer a regalos.
Ni hagas cohecho ni pierdas derecho.
La culpa del asno echarla a la albarda.
El que come solo, come como un animal.
Cría cuervos y tendrás más.
Suerte, y al toro.
Casa con azotea, ladrón la asalta.
Cien gallinas en un corral cada una dice un cantar.
La comida reposada, y la cena paseada.
A ferias y fiestas, con pollinos y mujeres ajenas.
En el llano como quiere el amo, en la cuesta como quiere la bestias.
En Abril, huye de la cocina; más no te quites la anguarina.
Casar y descasar, muy despacio se ha de pensar.
Tras cada pregón, azote.
La gata de doña Flora, si se la ponen grita, si se la quitan llora.
Cuando está gordo el cordero, lo llevan al matadero.
Tan cabrón se es con un cuerno como con dos.
San Simón y San Judas, mata los puercos y tapa las cubas.
A gran prisa, gran vagar.
Ninguno pierde jugando lo que gano cavando.
El perro hambriento no teme al león.