Paloma que vuela . . . a la cazuela.
La necesidad agudiza el ingenio.
Tripa llena, ni bien huye ni bien pelea.
¿Mujer si, comes de mi culo y huyes de mi boca?.
Ten rebaño de cabras, si hay muchos hijos para guardarlas.
Trata con escama y tino a los que no beben vino.
Quien coma en Mayo la sardina, en Agosto le pica la espina.
El rocín a la crin, y el asno, al rabo.
El cobarde es león en su casa y liebre en la plaza.
De la mar el mero y de la tierra el carnero.
El vicio, saca la casa de quicio.
La que no anda precavida, al fin tiene su caída.
Boca brozosa, cría mujer hermosa.
Coge la ocasión al vuelo antes de que te enseñe el rabo.
Siempre que ha llovido ha escampado.
Aquí hay gato encerrado.
Estar como cucaracha en baile de gallinas.
El perdigón y el gallo, por Mayo.
Quien en la plaza a labrar se mete, muchos adiestradores tiene.
Freír todo el arenque para comer las huevas
Carne y pescado en una comida, acortan la vida.
La más ruin cabra, revuelve la manada.
Emborrachar la perdíz
Para cerdos, buenas son bellotas.
Hazte cordero y te comerán los lobos.
Lo mal ganado, ello y su dueño se lo lleva el Diablo.
El monte tiene ojo.
El buey tira del arado, más no de su agrado.
El espantajo solo dos días engaña a los pájaros; a los tres, se cagan en él.
Gallina vieja da buen caldo.
Juicios tengas, y los ganes.
Pájaro de la ultima cría, ni come ni pía.
Amantes y ladrones, gustan de la sombra y los rincones.
Riñen los ladrones y descúbrense los hurtos a voces.
La que adoba no es María, sino la especiería.
En viniendo el perdigón pierde la trucha sazón.
El buey, arando en la loma, trabaja para que otro coma.
La constancia decisiva, vence al fin la suerte esquiva.
El casado, casa quiere y costal para la plaza.
A galgo mojado, liebre enjuta.
Del agua fría el gato escaldado huye.
Alegría, belleza cría.
Si el liso viera y la víbora oyera no habría hombre que al campo saliera.
Niebla en la Montaña, labrador a tu cabaña.
Tu colmenar no catar, hasta no vendimiar.
El mirón, ¡chitón!.
A la justicia y a la inquisición, chitón.
A donde las dan, allí las toman.
A cada cañada le llega su añada.
De dos que pleitan, otros se aprovechan.