Tiran más tetas que carretas.
Enero desaloja las camas
Carta cortés, cada dos renglones, mentiras tres.
Lo que no arrastran dos tetas, no arrastran carretas.
Las malas compañías pervierten hasta los santos.
El que coge la vela es porque es cofrade.
Por enero florece el romero.
Cada burro apechuga con su carga.
Cartas cantan.
Hacer caldo gordo a escribas y fariseos.
Revuélcate guarro, que San Martín está cercano.
Llevad vos, marido, la artesa, que yo llevaré el cedazo que pesa como el diablo.
Al que le van a dar le guardan y si esta frio se lo calientan
Casa labrada y viña heredada.
Llevar y traer, de todo ha de haber.
Carrera que no da el caballo, en el cuerpo la tiene.
Borregos al anochecer, charcos al amanecer.
Calla, haz, y con la tuya te saldras.
Salud y fuerza en el canuto.
Callaos todos, y cogeremos la madre y los pollos.
Juanes y burros, en cada casa suele haber uno.
Arco iris por la tarde, buen tiempo aguardes.
A cada santo su vela
Secreto de dos, guardado; de más de dos, en la calle echado.
Bueno es el cilantro, pero no tanto.
De amigo reconciliado y de fraile colorado, guárdate con cuidado.
Ser capaz incluso de atar al diablo a una almohada.
Indio que va a la ciudad, vuelve criollo a la heredad.
Palabras buenas abrirán puertas de hierro.
Todos los caminos conducen a roma.
Tarde en casar y malcasar, son a la par.
El juego de la correhuela, cátale dentro y cátale fuera.
Trata con escama y tino a los que no beben vino.
El cuco y el sacristán, juntos de juerga se van.
Más fea que una patada en la canilla.
El frío conoce al desnudo y el mosco al arremangado.
Quien corteja a una casada, la vida lleva prestada.
Este si que se llevo el santo y hasta las limosnas.
En San Antonio, la vieja tiró el carrete al fuego.
Castañas, noces e viño, fan a ledicia de san Martiño.
Un juego de cartas se juega con dinero
Carga que con gusto se lleva, no pesa.
Desdichas y caminos hacen amigos.
Todos su cruz llevan, unos a rastras y otros a cuestas.
Cuando te convida el tabernero, te convida con tu dinero.
De la corriente mansa me libre Dios, que de las aguas bravas me libro yo.
Quien ha de pasar la barca no cuenta jornada.
El pensamiento anda siempre de viaje, ni peaje, barcaje ni hospedaje.
Un barco pequeño debe mantenerse cerca de la orilla; los más grandes pueden aventurarse mar adentro.
Las grandes cargas están hechas de pequeños puñados.