El celoso no puede ser jocoso.
El que bruto entra, bruto se ausenta.
Acarrear leña para apagar un incendio.
El cuco que no canta en Abril, o está malo, o se quiere morir.
El andar de la madre, tiene la hija. Siempre salen los cascos a la botija.
Al ausente y el muerto, ni injuria ni tormento.
De un hueco salimos y a un hueco vamos a dar.
Bien está cada piedra en su agujero.
Las enfermedades son el impuesto que se paga por los placeres prohibidos.
Porrazo no es desconsuelo, sino quedarse en el suelo.
En lugar de señorío, no hagas tu nido.
Pedir con el puño en alto, no es súplica sino asalto.
Voz que se escapa no vuelve y quizás tu ruina envuelve.
Al pagar dinero, pesar y duelo.
Jugar a las cartas vistas.
El que mucho promete, poco cumple.
Quien tiene las hechas, tiene las sospechas.
Cuando hay sospechas, haya cautela.
Al hombre duro, lanza en mano y vino puro.
Reniego de caballo que se enfrena por el rabo.
Donde hay burro muerto, no faltan cuervos.
Vida bien concertada, vida holgada.
Quien mea claro y pee fuerte, enseña los huevos a la muerte.
Badajo alto, campana rota.
Muerto que no hace ruido, mayores son las súas penas.
Bollo de monja, costal de trigo.
Come para vivir, pero no vivas para comer.
Pa' las yeguas del jaral los caballos de allá mismo.
Flor de Marzo, no quiebra el carro.
El que mucho abarca, poco aprieta o se le cansan los brazos.
Al bien, deprisa, y al mal, de vagar, te hagas de llegar.
A quien cuida la peseta nunca le falta un duro.
Cuando el carro se ha roto mucho os dirán por donde se debía pasar.
El peligro que no se teme, más presto viene.
Jugar al abejón con alguien.
Tres cosas hay que matan al hombre: putas, juegos y medias noches.
En la tierra del ciego, el tuerto es rey.
No hay atajo sin trabajo.
Qué linda mata de romero, y era un cardo borriquero.
Justicia, dios la conserve; pero de ella nos preserve.
Serio como perro en bote.
La campana te saluda al nacer, y te acompaña al cementerio
Hacer una cosa contra viento y marea.
Quien tiene la cabra, ese la mama.
A bestia comedora, piedras en la cebada.
Dios perdona a quien su culpa llora.
Es mejor pecar poco que confesar mucho
El día que te casas, o te curas o te matas.
Ni para carga ni para silla.
Líbrame Dios del agua brava, que de la mansa me cuido yo.