El tiempo es oro y el que lo pierde tonto.
No dejes lo bueno por lo hermoso, ni lo cierto por lo dudoso.
Hermosura y castidad, pocas veces juntas van.
Encontrarse y hacerse amigos: nada más fácil. ¿Vivir juntos u seguir siendo amigos? Nada más difícil
Fui a casa de mi vecina y avergoncéme; volví a la mía y remediéme.
Frío es el amigo, y caliente el enemigo.
Más quiero huevos hoy que mañana pollos.
Ninguno por ser querido se esfuerce, que a veces lo torcido se destuerce.
La caca, limpiarla en casa, y no sacarla a la plaza.
Quien lleva toda su vida a su mujer sobre la espalda, cuando la deja en el suelo, ella dice: ¡Estoy fatigada!.
Cada uno halla horma de su zapato.
Si no sabes hacer, mira al vecino qué hace
Peor es la moza de casar que de criar.
Cada día gallina, amarga la cocina.
La prisa será tardar.
Si quieres de tu amigo probar su voluntad, finge necesidad.
A la moza que mal lava, siete veces la hierve el agua.
Chapucero es el barbero que deja rasposo el cuero.
Casa revuelta, huéspedes espera.
Lo dicho, dicho está.
A preñada, hasta que para, y a la parida, cada día.
En lo que el hacha va y viene, descansa el palo.
Me fui a confesar con un padre capuchino, y me puso de penitencia que me casara contigo.
Ahullama no pare calabaza.
Yunta buena o yunta mala, el buer arador, bien ara.
Rubias y morenas, sacan a un hombre de penas.
Al arquitecto la piedra, y la casa al empedrador.
El hombre por el traje, la perdiz por su plumaje.
Jugué con quien no sabía y me llevó cuanto tenía.
Cuando el pastor pierde la oveja, paga con la pelleja.
A ojo de buen cubero.
Antes de que la luz del sol pueda brillar a través de la ventana, deben levantarse las persianas.
El juez que toma, presto es tomado.
Huyendo de la sartén dio en las brasas el pez.
Con cuatro que obedezcan, uno que mande.
Favor de señores y temporal de Febrero, poco duraderos.
A quien presta su frazada, le toca aguantar la helada.
La mayor ventura, menos dura.
La puerta mejor cerrada es aquella que puede dejarse abierta.
A chico caudal, mala ganancia.
Entre las gentes, hay mil gustos diferentes.
Febrero, corrusquero; Marzo, ventoso; Abril, lluvioso; Mayo, loro, cubierto de oro.
El que presta su caballo para garrochar, y a su mujer para bailar, nada tiene que reclamar.
Diez mil preguntas, son una pregunta. Si contestas una pregunta, desaparecen las diez mil.
Antes de juzgar a una persona, camina tres lunas con sus mocasines.
En casa llena presto se guisa la cena.
A la mujer y al aguardiente, ¡de repente!.
Hazte cordero y te comerán los lobos.
Piensa en las facilidades, pero continúa trabajando.
Pascua pasada, el martes a casa.