Siete le daban al tocho, y el quería ocho.
Año de espigas, anuncio de buenas migas.
Gallina, cabro y marrano; se manducan con la mano.
Salga pez o salga rana, a la capacha.
Los carpinteros dan forma a la madera; los flecheros dan forma a las flechas; los sabios se dan forma a sí mismos.
Al herrero con barbas y a las letras con babas.
Casa oscura, candela cuesta.
Cuando una puerta se cierra, otra suele abrir la fortuna.
Golpear la cabeza contra un muro de ladrillos
El que al amigo desea gran prosperidad, desea se deshaga la amistad.
Más corre un caballo viejo que un burro nuevo.
Es que los dos cojeamos del mismo pie.
Gaviota hacia tierra, marinero a la mierda.
Nadie da nada a cambio de nada.
De la casada y la separada, dos cucharadas.
Aguja, sastre y dedal, os darán por medio real.
A invierno lluvioso, verano abundoso.
A la vuelta de la esquina, ¡adiós al amigo!
A casa de tu vecino a prestar favores y no a pedirlos.
La hija paridera, y la madre, cobertera.
Cuervo con cuervo, no se quitan los ojos.
Hijos casados, trabajo doble.
Amigo no fue el que lo dejó de ser.
Amigo tarambana, el que lo pierde, gana.
Olla chica hace la bolsa grande.
La blanda respuesta la ira quiebra, la dura la despierta.
Los caballos como las mujeres en manos de "tarugos" se echan a perder.
Dinero guardado, barco amarrado.
De tu dinero, no hagas a nadie cajero.
En España, amigos de hoy, enemigos de mañana.
El que da primero da dos veces.
Con una palabra se repara una deuda de 1000 nyang.
A veces un veneno, para sacar otro es bueno.
Una olla y una vara el gobierno de una casa.
El ingrato por un favor, coces cuatro.
Quien se refugia debajo de hoja, dos veces se moja.
Al pan duro, duro con ello. Y al pan caliente, con aceite.
Cada cual ha de llevar su carga.
Haz bien; pero mira cómo y a quién.
Un candado para la bolsa y dos para la boca.
El que va a la romería, se arrepiente todo el día.
El que se afloja se aflige.
Cantad al asno y soltará viento.
Cuando uno va para viejo, es más fácil pillar una liebre que un conejo.
Malo es el zamarro de espulgar, y el viejo de castigar.
Las cañas se vuelven lanzas.
Un indio menos, una tortilla mas.
Madre, casarme quiero, que dormir sola me da miedo.
Exagerar y mentir, por un mismo camino suelen ir.
Una vez terminado el juego el rey y el peón vuelven a la misma caja.