Calle mojada, caja cerrada.
Se pudo una vez, se podrá de nuevo.
Al alzar de los manteles, haremos cuentas y pagaredes.
Para que unos vayan delante, otros deben ir detrás.
Cuando fueres a concejo, acuerda en lo tuyo y deja lo ajeno.
Contra peón hecho dama, no para pieza en tabla.
Más vale despedirse que ser despedido.
El nuevo paga novicial.
Echad los prejuicios por la puerta: volverán a entrar por la ventana.
Entre puntada y puntada, una miradita a cuantos pasan.
Hay que arar con los bueyes que se tenga.
A la moza y a la parra, álzala la falda.
Rascar y comer comienzo ha menester.
Badajo alto, campana rota.
De lo ajeno, gastar sin miedo; de lo propio, poquito a poco.
Negocios hay que están bien a las dos partes.
Mejor que juntar las manos para rezar, es abrirlas para dar.
Decir y hacer pocas veces juntos se ven.
Creer a pie juntillas.
No te arrugues cuero viejo que te quiero pa tambor No te canses en pensar, si los otros han de hablar.
A ave de paso, cañazo.
Compra lo que no has menester y venderás lo que necesites.
La ocasión hace al ladrón y el agujero al ratón.
Las malas conversaciones corrompen las buenas costumbres.
Como el espigar es el allegar.
La mujer que de día calla por la noche manda.
Como lo de aquí para allá es subida, lo de alla para acá es bajada.
Charlando y andando, sin sentir se va caminado.
Zurcir y remendar y mejores tiempos esperar; y si no vinieren, será lo que Dios quisiere.
Para conservar amistad, pared en medio.
El que sale a bailar, pierde su lugar.
Paja al pajar y barberos a rapar.
A la mujer le has de dar, por delante y por detrás.
Abierto el cajón, convidado está el ladrón.
El que no la hace a la entrada la hace en la salida.
A buenas ganas, huelgan las salsas.
Con el mismo cuero las correas.
Otros tiempos, otros modos.
El vuelco del carro delantero puede servir de aviso al que va detrás.
A mucho porfiar, ¿quién se resiste?.
Más obrar que hablar.
Cazador, mentidor.
Común conviene que sea quien comunidad desea.
Calle el que dio y hable el que recibió.
Querer matar dos moscas de un golpe
Al papel y a la mujer, lo que le quieran poner.
Es más fácil para una hormiga transportar una montaña que mover a los que mandan.
Bien casada, o bien quedada.
El que a otro quiere engañar, el engaño en él se puede tornar.
En el camino se enderezan las cargas.