Se debe desconfiar de un mal libro como de una seroiente, que temprano o tarde da muerte a los que se distraen en ella.
Para poca ventura, remedio es la sepultura.
Una de cal y otra de arena, y la obra saldrá buena.
¿Qué es la vejez?. Estornudar, toser y preguntar qué hora es.
De dichos y refranes, hacemos mil planes.
Hazlo bien para que no tengas que hacerlo dos veces.
Cuando Dios cierra una puerta, abre una ventana.
Zapato os daré que tengáis que romper.
Pariente que no me luzca, un rayo que lo desmenuzca.
Maldigo el diente que come la simiente.
El casa del muerto cada uno llora su duelo.
Precaverse contra un posible percance.
En San Antón dijo el gallo a la gallina pon.
El tabaco, el vino y la mujer, al hombre echan a perder.
Perro viejo no ladra en vano.
Un copo de nieve nunca cae en el lugar equivocado.
La contrición del pecado, no repara el mal causado.
Quien supo esperar, llega a triunfar.
Da y ten, y harás bien.
La maledicencia es una mala hierba que solo crece en los estercoleros.
Ser desagradecido es de mal nacidos.
Quien se refugia debajo de hoja, dos veces se moja.
La mala fe, no pare hembra.
Ni el caballero buen consejo, ni el letrado buen encuentro.
A bicho que no conozcas, no le pises la cola.
Nadie diga: de esta agua no beberé, por turbia que esté.
Allegó el mezquino y no supo para quién lo hizo.
Clérigo de noche, villano en gavilla y gitano en cortés, lejos los tres.
El que nada debe, nada ha adquirido a plazos.
Con la muerte todo se acaba.
Dale con que la abuela fuma.
Para sana diversión no abuses de la ocasión.
A su costa aprende el necio, y a costa del necio el cuerdo.
La cabra siempre tira al monte y no se resbala por el peñasco.
No dar su brazo a torcer.
El tomate hasta que se remate.
A capar se aprende cortando cojones.
Esto no termina hasta que se acaba.
Mujer llorona, es puta o ladrón.
Lo importante no es vencer, lo importante es no ser vencido.
A las diez en la cama estés.
Dineros de sacristán, cantando se vienen cantando se van.
El que sabe que es un loco no está muy loco.
Aunque no nos hablemos, bien nos queremos.
El que tiene es el que pierde.
A la mujer y al caballo no hay que prestarlos.
Juicio precipitado, casi siempre errado.
Te casaste, te frego.
Que nadie le diga lo que tiene que hacer a alguien que ya ha decidido cuál debe ser su destino.
Si le dices tu secreto a una mujer, de dominio público ha de ser.