Cuídate/líbrate del agua mansa que de la brava me cuido/libro yo.
La muerte a nadie perdona.
Abre para todos tu boca y para todos tu bolsa.
Ni amigo reconciliado, ni café recalentado.
Quien por todo se apura, su muerte apresura.
Humildad y paciencia, ambas van por una senda.
Bueno, si breve, bueno dos veces.
Quien en Febrero no escarda, ¿a qué aguarda?.
A quien siembra espeso, dos veces le merma la panera: una cuando coge y otra cuando llena.
Trabajo de común, trabajo de ningún.
Cuanto menos bulto más claridad.
Una vez engañan al prudente y al necio veinte.
No creas nunca en cielo serrano, lagrimas de mujer o cojera de perro.
Si quieres ser suegra amada mantente con la mano abierta y la boca cerrada.
Es mejor ser desconfiado, que resultar estafado.
Casa mía, casa mía, por pequeña que tú seas me parece una abadía.
De pregonero a verdugo, mirad como subo.
A la mujer casada, no le des de la barba.
No te salgas por la tangente.
Hasta en los mocos hay diferencia: unos se tiran al suelo y otros se guardan en pañuelos de seda.
El alcalde de mi pueblo, ¡qué burro tiene que ser!, para mandar en nosotros, que semos más burros que él.
Vale más tener que no desear.
Gente castellana, gente sana.
Canas y armas vencen las batallas.
No fíes ni porfíes, ni prometas lo incierto por lo cierto.
De pequeña pelea nace muy gran rencor.
Comer hasta enfermar y ayunar hasta sanar.
Tres ces matan a los viejos: caída, cámaras y casamiento.
La viuda rica, con un ojo llora y con el otro repica.
Todas las horas hieren. La última mata.
Trato es trato.
Si te queda el saco.
Si quieres vencer, aprende a padecer.
Buena condición vale más que discreción.
Quien te altera te controla.
La boda de los pobres, toda es voces.
Tripa llena, ni bien huye ni bien pelea.
Dos no riñen si uno no quiere.
Quien no miente no viene de buena gente.
Pierde enseguida el que desespera por ganar
Dichosos mis bienes, que remedian mis males.
Su ladrido es peor que un mordisco
Mira tus culpas y tus penas, y olvídate de las ajenas.
Quien dice su secreto, de libre que era se hace siervo.
Zurdos y cojos, denme en los ojos.
Una hoja ante los ojos impide ver la montaña Taishan.
La casa ya labrada, la viña ya plantada y la suegra ya enterrada.
A buena mujer, poco freno basta.
La cama es buena cosa: quien no puede dormir, reposa.
Caja que tuvo alcanfor, quédale el olor.