Decir es de charlatanes; hacer es de hombres formales.
Oír campanas y no saber dónde.
A lo que has de negarte, niégate cuanto antes.
Decir bien y obrar mejor.
Quien hiera la campana se expone a oír el sonido.
Siempre el que más habla es el que tiene menos que decir.
Más vale estar con la boca cerrada y parecer estúpido, que abrirla y confirmarlo.
Acudir a los palabras y no a los puños, como es propio del caballero.
Va la moza al río, calla lo suyo y cuenta lo de su vecino.
Los niños, ni ocultan mentiras, ni callan verdades.
Hacer de toda hierba un fardo.
Quien habla, siembra; quien oye y calla, recoge y siembra.
Alábate, Pedro; alábate, Juan; que si no la haces tú, nadie lo hará.
Llamar al toro desde la barrera, eso lo hace cualquiera.
Consejo no pedido, consejo mal oído.
Decir y hacer dos cosas suelen ser.
Hacer algo de cayetano.
Guárdate de hombre que no habla, y de perro que no ladra.
No hables si lo que vas a decir no es más hermoso que el silencio.
Seca la garganta, ni habla ni canta.
Échalas del tuyo que con el aire no se oye.
Para no hacer de marrano, culo en tierra y plata en mano.
No hay que hacerle ruido al chicharrón.
Hacerse el ignorante para chupar manteca.
Ijurra, ¡no hay que apurar la burra!.
O Corte o cortijo.
De lo que no sabes, no hables.
No oigo, soy de palo.
Paciencia muchas veces ofendida, trastorna el juicio.
Más vale muerte callada que desventura publicada.
Quedarse como el gallo de Morón, sin plumas y cacareando.
Los cántaros, cuanto más vacíos, más ruido hacen.
El tonel vacío mete más ruido.
Palabras señaladas no quieren testigos.
Pecado callado, medio perdonado.
Llenarle la cuenca a alguien.
Carta cerrada, si no la abres no dice nada.
Ni firmes sin leer, ni hables sin ver.
Al amigo no apurarlo ni cansarlo.
Quien no se rebaja a hablar con cualquiera es porque esta al fondo aunque no lo quiera.
Habla poco, escucha más, y no errarás.
Querer atar las lenguas de los maldicientes es lo mismo que querer poner puertas al campo.
Echar todo a doce, aunque nunca se venda.
El hacer bien a un bellaco, es guardar agua en un saco.
Quieres taparle el ojo al macho.
El que no cojea, renquea.
La boca que no habla se escucha con dulzura.
A burlas, burlas agudas.
Confesar a monjas, espulgar a perros y predicar a niños, tiempo perdido.
La gente discreta, no suelta la jeta.